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Alfonso Cid, Jefe Provincial de la Policía Nacional de Alicante: “La mayor satisfacción es la que producen los servicios humanitarios”

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El Comisario Principal y Jefe de la Policía Nacional de Alicante, Alfonso Cid - © María Gilabert / Revista Casa Mediterráneo
El Cuerpo Nacional de Policía, popularmente conocido como Policía Nacional, celebra este año su 196 aniversario. Una importante efeméride para una institución de la que pocos conocen sus orígenes y que a lo largo de su dilata historia ha prestado un impecable servicio a la ciudadanía en pro de la defensa de sus libertades y su seguridad.

Casa Mediterráneo se ha unido a esta celebración acogiendo una exposición fotográfica de gran formato, realizada por el fotoperiodista Álex Domínguez, que aporta su visión artística sobre las actividades diarias de la Policía Nacional en Alicante. La muestra fue inaugurada el pasado 15 de enero con una conferencia, con lleno absoluto, a cargo del Comisario Principal y Jefe Provincial de la Policía Nacional de Alicante desde el año 2016, Alfonso Cid, quien hizo un completo recorrido histórico de la institución desde sus orígenes.

Con el fin de conocer el nacimiento, la evolución y el presente de la Policía Nacional, Alfonso Cid nos hizo un hueco en su ocupada agenda, respondiendo a nuestras preguntas con la cercanía y la amabilidad que caracterizan a los miembros de esta centenaria institución pública.

La Policía Nacional celebra este año su 196 aniversario. Se trata de un cuerpo con una larga historia en nuestro país, pero poco conocida. ¿A qué se debe este desconocimiento y cuándo podríamos datar su origen?

Efectivamente, al preparar la charla que ofrecí el pasado 15 de enero en Casa Mediterráneo me dediqué a buscar la información que pude sobre la policía y hay un vacío, sobre todo porque no ha despertado demasiado interés en las universidades. He hallado algunas historias y para mí las dos mejores están escritas por policías. Pero al carecer de una historia oficial completa de la Policía Nacional no se puede abrir un debate académico serio, porque se carece de una base.

Además, entiendo que es un tema que nos interesa sobre todo a los policías, y quizás no despierte mucho interés en el resto de la sociedad; aunque pude observar que la charla se llenó y la gente la seguía con atención.

Alfonso Cid, Jefe Provincial de la Policía Nacional de Alicante: “La mayor satisfacción es la que producen los servicios humanitarios” en ACTUALIDAD
Conferencia pronunciada por el Comisario Alfonso Cid en Casa Mediterráneo – © M.G. Revista Casa Mediterráneo

En cuanto a la segunda pregunta, para situar el origen de un cuerpo después de casi doscientos años, de alguna forma hay que buscar unas bases, porque cuerpos policiales ha habido desde que el hombre es hombre, desde que se ha vivido en colectividad ha sido necesario poner unas normas y alguien que las hiciera cumplir. He leído incluso que el origen de la policía podría ser la Santa Hermandad de los Reyes Católicos de 1476, pero no cumple los requisitos. Primero, porque no era una policía nacional, sino sólo de Castilla, y segundo, porque era de carácter rural, dedicada al bandolerismo, a los asaltos en el campo, en los caminos, etc. La institución que realmente cumple todos los requisitos que yo creo necesarios para considerarla la base del nacimiento de la Policía Nacional actual, sin duda alguna es la Policía General del Reino, que fue una creación de Fernando VII en 1824, de origen francés, como el resto de las policías nacionales de Europa que nacieron en el siglo XIX.

Su nombre completo era Policía General de Vigilancia y Seguridad Pública del Reino. Se firmó el 8 de enero y se publicó el día 13 de ese mes en una Real Cédula, en un Real Decreto. Este nueva Policía cumplía todos los requisitos para ser el precedente de nuestra actual Policía Nacional, porque era totalmente civil, desvinculada del Ejército, con competencias en todo el territorio nacional -la primera en tenerla-, venía bajo el paraguas de un Estado de Derecho porque en su promulgación ya se hablaba de libertad y seguridad. Las dos misiones que se le encomendaron fueron, por un lado, velar por el ejercicio de los derechos y las libertades de los ciudadanos, deteniendo a todos aquéllos que los vulnerasen y poniéndolos a disposición judicial en un plazo máximo de ocho días; y por otro lado, que se estableciera como un servicio público encargado del orden y la seguridad públicas.

Era una policía gubernativa, que dependía del gobierno, y con dos reglamentos orgánicos, uno para Madrid capital y otro para el resto de provincias. Se crearon 126 subdelegaciones para las capitales y las ciudades de más población… De manera que se cumplían todos los requisitos para considerar a la Policía General del Reino el antecedente de la Policía Nacional actual. Además, en este reglamento aparecieron ya palabras como “distrito”, “comisario”, “inspectores”, etc., que se utilizan actualmente. Las misiones en un principio fueron 33 y abarcaban todos los aspectos de la vida diaria de una ciudad, pero en 1827 fueron reducidas a 12, que son similares, salvando las distancias, a las que tenemos ahora.

En todas las encuestas, año tras año, la Policía Nacional es una de las instituciones mejor valoradas por los españoles. ¿A qué cree que se debe esta buena imagen?

Creo que se debe, en primer lugar, a que de alguna forma la Policía Nacional ha estado donde debía de estar. Hay una época de nuestra historia reciente que yo valoro muchísimo y quizás no se le ha reconocido todo lo que debiera, me refiero a la Transición de la dictadura a la democracia, donde la Policía dio una lección de profesionalidad y lealtad.

Y luego otra etapa de nuestra historia reciente en la que considero que la Policía Nacional demostró su vocación de servicio y su espíritu de sacrificio más allá de lo exigible fue durante los años del terrorismo. De los 864 asesinados por la banda terrorista ETA, casi 200 fueron policías y no hubo ni un solo incidente. Dudo mucho que muchas policías del mundo hubieran aguantado esa situación, con muertos todos los días. Yo creo que ahí podría estar la base de ese cariño que la ciudadanía le tiene a la policía.

La segunda razón podría ser el trabajo diario de la Policía Nacional, con profesionalidad, con dedicación, con vocación de servicio a los demás y, muy importante, con cercanía. La Policía Nacional es una policía muy cercana al ciudadano. Sales de uniforme y no das tres pasos sin que alguna persona te pregunte algo o simplemente te hable para hacerte algún comentario o para decirte que valora nuestro trabajo.

Cuando he viajado a otros países no he visto que los ciudadanos se acerquen mucho a los policías a preguntarles o a hablar con ellos; mientras que en España sí. Es muy normal que te vayas a tomar un café y la persona de al lado te pregunte algo o simplemente te salude o te felicite. Hay un feeling importante entre la población y la policía, y eso se da también en Alicante, por supuesto. En todas mis intervenciones públicas acabo diciendo que nosotros somos su policía, estamos ahí para proteger y servir; ésas son nuestras misiones. Los policías lo que sienten es el servicio público, estamos para proteger y para asumir los riesgos que los ciudadanos no tienen por qué correr, porque para eso nos tienen a nosotros.

Para concluir su charla en Casa Mediterráneo, dijo que al final todo pasa, pero la policía permanece.

Sí. Exactamente mencioné una frase de Honorato de Balzac: “Los gobiernos pasan, las sociedades mueren, la policía es eterna”.

En España existe cierta confusión entre la ciudadanía sobre las competencias de la Policía Nacional y las policías autonómicas, como la Ertzaintza en el País Vasco, los Mossos d’Escuadra en Cataluña o la Policía Foral en Navarra. ¿En qué se diferencian?

Alfonso Cid, Jefe Provincial de la Policía Nacional de Alicante: “La mayor satisfacción es la que producen los servicios humanitarios” en ACTUALIDAD
Alfonso Cid – © M.G. Revista Casa Mediterráneo

Ahí quizás el problema radique en que nunca se ha explicado bien a los ciudadanos las diferencias. La Ley 2/86 de 13 de marzo de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que fue la que utilizó el gobierno para unificar los dos cuerpos anteriores y crear el Cuerpo Nacional de Policía -cuyo nombre se encuentra en fase de cambio para pasar a denominarse “Policía Nacional”- establece ya la posibilidad de otros cuerpos policiales más allá de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que son la Policía Nacional y la Guardia Civil.

Los motivos todos sabemos que son por reivindicaciones históricas. La realidad es que en esa ley se autoriza que haya una policía autonómica en Cataluña, en el País Vasco, en Navarra y en Canarias. Esas son las policías autonómicas, que dependen de los gobiernos de esas comunidades autónomas. ¿Qué se hizo con el resto de las comunidades? Se autorizó una unidad adscrita a la comunidad autónoma, formada por policías nacionales, a través de un convenio entre el Ministerio del Interior y las comunidades autónomas correspondientes consistente en ceder un número de policías nacionales para unas misiones concretas. Pero siguen siendo policías nacionales y vuelven a la Policía Nacional cuando ascienden o cuando lo consideran oportuno. En definitiva, se trata de una cesión a las comunidades autónomas que carecen de policías autonómicas.

Normalmente, en estos acuerdos de unidades adscritas a comunidades autónomas las competencias están muy tasadas: seguridad de edificios oficiales y de órganos de gobierno, así como de los cargos políticos autonómicos y autoridades de esa comunidad a la que se prestan los policías; normalmente suelen tener también competencias en materia de festejos, festivales taurinos, control de establecimientos, Medio Ambiente, menores en desamparo, etc. Pero no tienen competencias en materia de investigación de delitos. Si tienen conocimiento de algún suceso que pueda constituir un acto ilícito penal deben comunicarlo a la Policía Nacional para que lo investigue, detenga a los presuntos autores y los ponga a disposición judicial.

También quería preguntarle por las mujeres policías, que el año pasado cumplieron 40 años de presencia en la institución. ¿Hay muchas mujeres en el Cuerpo Nacional de Policía?

El 15% de toda la Policía Nacional son mujeres. De hecho, el segundo cargo de mayor entidad en la policía lo está ocupando una mujer. Por ejemplo, para que te hagas una idea, aquí en Alicante hay dos Comisarias: la jefa de la Brigada Provincial de Extranjería; y la jefa de la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana. Es decir, en la Comisaría de Alicante ciudad, de los cuatro comisarios que hay, dos son mujeres, el 50%.

¿La relación entre hombres y mujeres es igualitaria o se producen casos de discriminación?

Ninguno, y si por alguien tuviera alguna duda, cobran exactamente lo mismo. Están muy bien integradas, hay mucho respeto y compañerismo.

¿Existen reticencias en la sociedad a la hora de que las mujeres se incorporen al Cuerpo Nacional de Policía?

No, y en cada convocatoria, entre los opositores, cada vez se presenta un número mayor de mujeres que en la anterior.

¿Existen medidas de conciliación que faciliten los traslados y los ascensos en la carrera profesional?

Tenemos una normativa sobre la conciliación familiar. Y contempla muchas posibilidades: desde reducir la jornada y cambiar los turnos hasta modificar el tipo de destino. Hay bastante protección, lo cual no quiere decir que no se pueda ampliar ni mejorar, pero desde luego tenemos una buena normativa, que sigue mejorando.

¿Qué tipo de actividades de carácter social realizan a lo largo del año?

Tenemos un grupo de contacto ciudadano que continuamente está ofreciendo charlas en los colegios, al tiempo que atendemos las peticiones que nos plantean las diversas asociaciones, participando en calendarios, en partidos de fútbol a beneficio de niños con Síndrome de Down o visitando con frecuencia las plantas de oncología infantil, donde damos regalos a los niños ingresados e incluso subimos con perros y motos, siempre que nos autoricen los médicos. Los pequeños lo agradecen y nosotros estamos encantados de colaborar con este tipo de iniciativas.

Por último, a nivel personal, ¿qué es lo que más orgullo le produce de su labor y la de sus compañeros?

A cualquier policía le produce satisfacción conseguir sacar adelante una investigación, detener a los presuntos culpables y ponerlos a disposición judicial. Pero la satisfacción de verdad, la que te llevas a casa, es la que producen los servicios humanitarios, sin lugar a dudas.