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Dr. Pedro García: “Las culturas más longevas siguen el estilo de vida mediterráneo”

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Doctor Pedro García - © María Gilabert - Revista Casa Mediterraneo

El Doctor Pedro García Arteagoitia, médico, psicoterapeuta y nutricionista, acaba de publicar ‘Adelgazar es un juego… mental’ (Pausa, 20018), un volumen distinto a los cientos de libros dedicados a perder peso a través de dietas, al incidir en los aspectos de la conducta que impiden el éxito para alcanzar un peso saludable.

El Doctor García participó en una tertulia literaria sobre la dieta mediterránea el pasado 21 de enero en la Librería 80 Mundos en la que, entre otros temas, habló de la importancia del estilo de vida mediterráneo para gozar de longevidad en óptimas condiciones físicas y mentales.

El éxito de público de esta actividad ha propiciado que Casa Mediterráneo haya decidido organizar un ciclo sobre el estilo de vida mediterráneo a cargo del Doctor García, que constará de cinco conferencias con carácter mensual. La primera de ellas tendrá lugar el próximo 25 de febrero en la librería 80 Mundos.

¿Qué beneficios aporta la dieta mediterránea a la salud?

Al estudiar este tema recurrí a la historia de las culturas mediterráneas antiguas, principalmente la griega. Grecia es el origen de la civilización europea, que influyó directamente en el Imperio Romano y éste en toda Europa. Los filósofos griegos gozaban de una media de vida muy similar a la que actualmente tenemos en España y en Japón. Algunos filósofos sobrepasaron ampliamente los 100 años, otros los 70 u 80, y eso teniendo en cuenta que muchos no murieron de muerte natural, sino ejecutados o asesinados. Hay cuatro elementos que encontramos en las culturas más longevas y con mayor calidad de vida, como en Okinawa, en el Pacífico, y Creta, en el Mediterráneo.

El primer elemento es la alimentación, de la que la dieta mediterránea tiene productos esenciales: el aceite de oliva, frutas, verduras, pescado, legumbres, frutos secos, productos ibéricos y lácteos. Se ha descubierto que este tipo de alimentación es muy rico en omega 3, oleico… que son grasas muy buenas, y en antioxidantes, factores que redundan en la salud. Pero hay otros elementos destacados en el estilo de vida mediterráneo antiguo: los griegos inventaron la palabra “gimnasio”, el ejercicio físico entendido en un sentido global; la filosofía; y la red social, las relaciones de familia, en el barrio y el asociacionismo.

Curiosamente el libro, que se basa en gran medida en la terapia cognitivo conductual, el mindfulness y la hipnosis, los filósofos griegos ya la practicaban. Ellos pensaban que a través del entrenamiento mental, del desarrollo de la razón, podías libertarte de la influencia exterior, ser feliz independientemente de las circunstancias. A esto lo llamaban “ataraxia”. Epicuro o Pirrón desarrollaron la idea de que las cosas externas no influyeran tanto en la felicidad, sino que ésta fuera autogenerada. Los griegos también tenían una técnica muy interesante, similar a la hipnosis, y el uso de la música, el canto y el teatro como terapia.

El mindfulness, que ahora está muy de moda, tiene su origen en la fuerte conexión existente entre la India y Grecia durante varios siglos. Ese estilo de vida mediterráneo, que coincide con el okinawense, consiste en la combinación de esos cuatro elementos, no sólo la dieta.

Frente a otros países, España tiene la ventaja de que produce alimentos propios de la dieta mediterránea, que la población pueden adquirir a precios asequibles.

Efectivamente. No es lo mismo cocinar con aceite de oliva que con mantequilla. El problema actual es que la dieta mediterránea corre el riesgo de perderse. Se está copiando un modelo consumista de alimentos muy procesados. Pese a que el aceite de oliva, los frutos secos, en especial las nueces, el pescado o las legumbres siguen siendo productos populares, la gente prefiere comerse un bollo o salchichas en vez de fruta. Y esta tendencia está influyendo en la evolución de la salud en España y en otros países mediterráneos.

Muchas personas argumentan que la falta de tiempo, por el ritmo de vida actual, les conduce a consumir alimentos precocinados. ¿Es posible comer bien sin dedicarle demasiado tiempo a la cocina?

Todo depende de lo que consideres tiempo. Hay alimentos que no necesitan cocción, como una lata de sardinas en aceite de oliva, que puede ser una alternativa muy interesante. Una ensalada o un buen jamón no necesitas cocinarlos. La plancha apenas requiere tiempo y luego puedes dejar platos preparados la noche anterior, como las legumbres. Además, hoy en día hay aparatos de cocina, robots, que requieren poco tiempo. Creo que siempre hay alternativas, el mundo moderno nos da soluciones a este tipo de problemas. La falta de tiempo es una excusa. No tenemos tiempo para hacer ejercicio, para cocinar… pero sí para ver ‘Gran Hermano’ o ‘Sálvame’.

¿Falta voluntad?

Hay un capítulo del libro dedicado a ello. Queremos hacer muchas cosas, pero ¿cuántas de ellas realmente merecen la pena? Creo que quizás está más relacionado con el consumismo. Cualquiera de estas excusas tiene fácil forma de ser rebatida.

¿Por qué este libro es diferente a los otros cientos de volúmenes que hay en el mercado editorial para perder peso?

Dr. Pedro García: "Las culturas más longevas siguen el estilo de vida mediterráneo" en GASTRONOMÍA Éste no es un libro para perder peso haciendo dieta. De hecho, no es un libro para perder peso en sí, sino que se ocupa del aspecto emocional de aquellas personas que quieren adelgazar por problemas de salud, porque se lo ha indicado el médico o por otras razones y que encuentran que hay estados emocionales o aspectos psicológicos que les impiden hacer el tratamiento correctamente y adelgazar o mantenerse.

El libro trabaja con el aspecto psicológico, que quizás es el menos tenido en cuenta. La gente piensa que adelgazar consiste en comer menos o en seguir una dieta x y ya está; si eso fuera así, la cosa sería sencillísima. Pero no es así, cuando alguien comienza un tratamiento para adelgazar se encuentra con que le cuesta mucho, hay momentos en los que no se ve capaz de seguirlo o le da por comer compulsivamente. Hay hasta 23 situaciones, que se explican al final del libro, que abocan al fracaso del tratamiento.

Su obra tiene una parte teórica y otra audiovisual. Explíquenos en qué consisten.

El libro tiene una primera parte de introducción teórica, donde se han sintetizado unos 12 libros. Es una alfabetización emocional que incluye hasta 13 familias de emociones, que son las que nos llevan a comportarnos de una manera adecuada o inadecuada para conseguir nuestro fin, en este caso, adelgazar. El resto del libro es eminentemente práctico, contiene una serie de ejercicios que también están disponibles en audios, para que cualquier persona pueda realizarlos desde su teléfono móvil. Los vídeos de apoyo se encuentran en la web doctorpedrogarcia.com.

El estrés, la ansiedad y la presión social, ¿de qué forma afectan a la hora de comer de manera equilibrada?

En el libro hay una sección concreta de habilidades sociales para aprender a que no te manipulen. Pero esto sólo funcionará si previamente se ha trabajado con el sentimiento de necesidad de aceptación social, que puede ser más o menos fuerte. No podemos tener a todo el mundo contento, jamás. Nadie se libra de la crítica, haga lo que haga. Podemos ser aceptablemente felices aunque nos critiquen. Es muy importante aprender a decir no y sí, dependiendo de tus objetivos.

¿Qué importancia tienen los horarios y comer cinco veces al día para mantener un peso saludable? ¿Hay trucos para no engordar?

Aquí hay que distinguir dos cosas distintas: una alimentación para adelgazar; y una alimentación para mantenerse, que requiere una serie de reglas. Para esto último, doy unos consejos sencillos. Lo primero es masticar bien la comida, algo que no hace la mayoría de las personas. Yo aconsejo de 15 a 20 veces cada bocado para conseguir buenas digestiones, para saborear la comida y comer con cierta tranquilidad. Segundo, comer algo cada tres horas, incluso cada dos si se trata de una persona con mucho apetito.

Tercero, para que eso funcione, por la noche hay que planificar las comidas del día siguiente, y para las comidas intermedias, llevarse una pieza de fruta. Cuarto, beber suficiente líquido, lo que varía con la época del año; aquí en verano que hace mucho calor nos bebemos tres o cuatro litros sin darnos cuenta y en invierno entre un litro y medio y dos litros, preferentemente agua.

Más recomendaciones: evitar los aperitivos y los postres, que doblan o triplican las calorías, y además suelen ser alimentos no muy saludables. En situaciones de mantenimiento, salvo en ocasiones espaciales, debemos evitarlos. Otro punto muy útil es lavarse los dientes justo después de comer y recoger la mesa inmediatamente después para evitar tentaciones. Si puede ser, no comer viendo la tele y si se está conversando, cuando escuches aprovecha para masticar y cuando hables no comas. Estos trucos, relativos a la conducta, pueden ayudar a comer mejor.

¿Dónde se puede adquirir su libro?

En Alicante, en librería 80 Mundos, y en Novelda, en la papelería Encandell. También se puede pedir directamente a la editorial y a través de Amazon.