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Ángel Gómez, corresponsal de ABC: “En Italia la política consiste en escoger entre lo desastroso y lo desagradable”

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Javier Elorza y Ángel Gómez - Foto: María Gilabert / Revista Casa Mediterráneo
La dramática situación que vive Italia, con un Gobierno en el aire, a la espera de que los partidos políticos que se hicieron con los votos en las últimas elecciones del 4 marzo de 2018 lleguen a un acuerdo que se vislumbra improbable, y un estancamiento económico que le sitúa por debajo de la media europea en cuanto a crecimiento fue abordada el pasado 24 de abril en Casa Mediterráneo.

Javier Elorza, antiguo embajador en Italia, y Ángel Gómez, veterano corresponsal para TVE durante décadas y actualmente para ABC, expusieron sus amplios conocimientos sobre la realidad italiana en una charla moderada por la periodista Sonia Marco, miembro de la Asociación de la Prensa de Alicante, que colabora con la institución diplomática. Antes del evento, mantuvimos una entrevista a dos bandas en la que, con rigor y sentido del humor, nos dieron las claves del complejo laberinto italiano.

¿Cuál es la situación económica que atraviesa Italia en unas circunstancias políticas tan impredecibles como las actuales?

Javier Elorza.- Desde 1999 hasta 2015 la economía italiana no crece y el PIB disminuye medio punto. Mientras, en ese mismo periodo, en España el PIB crece un 23% en términos reales e Italia pierde 20 puntos porcentuales frente al resto de Europa. Otra clave es la pérdida de competitividad, que se traduce en 30 puntos en comparación con Alemania.

A ello se suma el hecho de que todos los gobiernos italianos practican políticas de demanda, con la ejecución de planes como rentas de inclusión social, para que el pueblo esté contento y les vote. Pero, por el contrario, lo que hay que aplicar son políticas de oferta, que incentiven la generación de empleo. Casi todos los gobiernos, excepto el de Mario Monti, han acometido políticas de demanda.

Otro factor importante es que los italianos se niegan sistemáticamente a cumplir las reglas del juego que establece la Comisión Europea y para eludirlas inventan el término “flexibilidad”, pidiéndole que ésta le permita aumentar su deuda, lo que consigue incrementar aún más su ya de por sí castigado déficit. Los italianos no quieren subir los impuestos, ni tampoco reducir el gasto, y pretenden que Bruselas les autorice a incrementarlo. Esta actitud ha conseguido el hartazgo de la UE.

No obstante, Italia tiene dos fortalezas: Son buenos exportadores  y el segundo país manufacturero de Europa, sólo por detrás de Alemania. Son los primeros que deslocalizan sus fábricas.

Ángel Gómez, corresponsal de ABC: "En Italia la política consiste en escoger entre lo desastroso y lo desagradable" en DESTACADOS PAÍSES
Javier Elorza, Ángel Gómez y la periodista Sonia Marco, moderadora de la conferencia celebrada en Casa Mediterráneo – Foto: María Gilabert / Revista Casa Mediterráneo

Italia se halla inmersa en un auténtico puzzle político. ¿Cuál podría ser la salida?

Javier Elorza.- Un país como Italia, que formó parte del Plan Marshall, hoy en día tiene un stock de inversión que es la mitad que el de España. A ello se suma la existencia de la camorra y la picaresca del país. Un ejemplo: La UE daba ayudas a la agricultura en función del número de olivos y los italianos falsificaban las cifras.

Ante el estancamiento político actual, ¿es posible que haya nuevas elecciones?

Javier Elorza.- Aunque no me gusta hacer elucubraciones, vaticinaría que sí va a haber nuevas elecciones. Ha desaparecido la alternancia bipartidista. Ha habido una espectacular pujanza del Movimiento 5 Estrellas, que ha pasado del 12 al 32’6% de votos en tan solo cuatro años. Se ha producido el cambio de un sistema bipolar a un trípode, con tres poderes que se retan unos a otros. El centro derecha se niega a pactar con el Movimiento 5 Estrellas y éste tampoco tiene la voluntad de hacerlo. Por su parte, Matteo Renzi veta tanto al centro derecha como a 5 Estrellas. Tiene que haber al menos dos cadáveres: Renzi, seguro; y o Silvio Berlusconi (Forza Italia) o Matteo Salvini (líder de la Liga Norte y de la coalición de centro derecha integrada por Forza Italia, Liga Norte, Hermanos de Italia y Nosotros con Italia).  La única salida es: o hay entierros o hay elecciones.

Ángel Gómez.- Aunque carezco de una bola de cristal, no creo que de forma inmediata vaya a haber nuevas elecciones. Sergio Mattarella (Presidente de la República italiana desde 2015) intentará que haya un gobierno institucional. La parálisis actual se debe a que la ley electoral ha fraccionado el Parlamento. El 65% de la actual clase política son caras nuevas, tanto en el Congreso como en el Senado, que ganan una media de 12.000 euros (un sueldo que no recibirían fuera de su estatus y al que no quieren renunciar).

Mattarella procurará que no haya nuevas elecciones, de modo que probablemente habrá un gobierno de garantía. La política es el arte de lo posible, pero en Italia la política consiste en escoger entre lo desastroso y lo desagradable. Y ambas características se dan hoy día en Italia: lo desastroso y lo desagradable. El país lleva dos años y medio en campaña electoral, desde el referéndum del 6 de diciembre de 2016 hasta el pasado 4 de marzo, con un desgaste total que ha conducido a una situación de escombro político, con infinitos insultos de los unos hacia los otros. Estos escombros paralizan cualquier posibilidad de acuerdo.

Javier Elorza.- Son fuerzas obscenas, incapaces de negociar entre sí. En Italia sólo ha habido dos gobiernos técnicos que han funcionado de verdad: el liderado por Lamberto Dini y por Montti. Y los dos han acabado como el rosario de la aurora, porque se les impidió cualquier intento de acometer recortes y de reformar el mercado laboral. En 2017, Italia ha crecido un 1%, lo que evidencia una tímida salida del agujero. Pero los líderes políticos no se toleran, han hecho pública su enemistad de manera palmaria. Y por eso creo que no tendrán más remedio de convocar nuevas elecciones.

¿Qué ideología tiene el Partido 5 Estrellas (P5S), que está pujando con fuerza en el escenario político italiano?

Javier Elorza.- Es un partido liberal que no cree en el Estado, ni en instituciones que organicen la vida de los individuos.

¿Por qué ha llegado un país tan importante como Italia a una situación tan lamentable como la actual?

Ángel Gómez.- Yo he recopilado los que considero los siete pecados capitales de Italia, aunque en realidad son muchos más, que explican la realidad actual del país:

  1. La falta de reformas de calado.
  2. La burocracia es terrible. La Ley 104 permite a los trabajadores tres días libres al mes para asistir a un familiar enfermo, tanto en el sector público como privado. Más del 18% de los trabajadores de Sicilia se toma estos tres días mensuales, lo que se traduce en un absentismo laboral elevadísimo. Otro ejemplo: Hay 25.000 jardineros en Sicilia, mientras que en Piamonte solo 600. Aunque se emprendan reformas, los jefes de gabinete hacen todo lo posible para que éstas no se materialicen. Hay una malla dentro de la Administración para no perder privilegios. En España la Jefatura del Estado (el Rey) cuenta con un presupuesto de 8 millones de euros, el Quirinal (una de las tres residencias oficiales del presidente de la República Italiana y uno de los símbolos del Estado italiano) dispone de 235 millones de euros.
  3. La evasión fiscal.
  4. La lentitud de la justicia: la media para obtener una sentencia son siete años y medio.
  5. Corrupción.
  6. La baja demografía: en Italia apenas nacen niños, debido al creciente individualismo reinante en la sociedad y la ausencia de políticas de índole familiar. En un país donde el 123% del PIB es deuda no hay dinero para políticas de procreación.
  7. Complicada relación con Europa. Hace 20 años, el 70% de la población apoyaba a la Unión Europea, hoy sólo llega al 38%. El 46% quiere seguir perteneciendo a la UE y el 38% no; por contagio del Brexit británico, el “Italibrexit” está en camino.
  8. Desaparición del centro político. La actual clase política no está a la altura de las exigencias de un país como Italia, que se encuentra estancado.