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Francisco Veiga: “Turquía es una de las cajas fuertes de los capitales árabes y no puede hundirse con el yihadismo’

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Francisco Veiga - Foto: María Gilabert / Revista Casa Mediterráneo
Francisco Veiga Rodríguez (Madrid, 1958), doctor en Historia, analista político experto en Europa Sudoriental (Balcanes) y Turquía y profesor de Historia Contemporánea y Actual en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), donde imparte docencia desde 1983, es uno de los mayores conocedores de la realidad turca. Coordina el Grup de Recerca en Història Actual en la UAB y ha desempeñado labores de asesoría para el Ministerio de Asuntos Exteriores español. Veiga ha sido colaborador habitual en los diarios El País, El Periódico, El Observador (1990-1993), Avui (1988-1989), así como en programas de radio, BBC internacional en español, RNE-Radio 4 y COM Ràdio.

Es también autor de varios libros: ‘La mística del ultranacionalismo. El Movimiento legionario rumano, 1919-1941’ (Universitat Autònoma de Barcelona, 1989);
‘La trampa balcánica’ (Grijalbo, 1995); ‘La paz simulada. Una Historia de la Guerra Fría, 1941-1991’, con Enrique U. Da Cal y Ángel Duarte (1996); ‘Slobo. Una biografía no autorizada de Slobodan Milosevic (2004)’; ‘El turco: Diez siglos a las puertas de Europa’ (2006); ‘El desequilibrio como orden. Una historia de la Posguerra Fría, 1990-2008’ (Alianza Editorial, 2009); ‘La Fábrica de las Fronteras, Guerras de Secesión Yugoslavas 1991-2001’ (Alianza Editorial, 2011); ‘Yemen. La clave olvidada del mundo árabe’, con Leyla Hamad Zahonero y Ignacio Gutiérrez de Terán (Alianza Editorial, 2014); ‘Las guerras de la Gran Guerra (1914-1923)’ (Los Libros de la Catarata, 2014); y
‘Entre dos octubres’, con Pablo Martín y Juan Sánchez Monroe (Alianza Editorial, 2017).

Con el fin de arrojar luz sobre un país complejo, cuya realidad trasciende de los tópicos que lo erigen como puente entre Oriente y Occidente, Franscisco Veiga estuvo el pasado 11 de mayo en Casa Mediterráneo en el marco de la Semana Cultural Turca, donde habló de su libro ‘El turco’ y de cómo ve la situación de este eterno candidato a formar parte de la Unión Europea, que lucha firmemente contra el yihadismo, acoge a más de 3 millones de refugiados sirios en su territorio y se enfrenta a unas elecciones decisivas para su futuro el próximo 24 de junio. El experto concedió una esclarecedora entrevista, sin concesiones, a la Revista Casa Mediterráneo.

Su conferencia se enmarca dentro de las actividades de la Semana Cultural Turca. Háblenos de su libro ‘El turco’, publicado hace unos años.

Este libro fue publicado en 2007, pero estamos preparando una nueva edición con la idea de poner al día cuál es la situación del país ahora. Han pasado diez años y en esta reedición revisada contaré qué ha pasado durante ese tiempo, cómo se veía Turquía entonces y cómo se ve ahora. Voy a plasmar cómo ha evolucionado la visión que tenemos de Turquía o cómo tendría que haber evolucionado, porque lo que veo en la prensa o incluso cuando hablo con expertos es que en el país hay un planteamiento de lo que es Turquía que coincide con lo de siempre, y hoy en día eso ha variado.

Francisco Veiga: "Turquía es una de las cajas fuertes de los capitales árabes y no puede hundirse con el yihadismo' en PAÍSES
Portada de ‘El turco’, obra de Francisco Veiga

Prevalece un planteamiento muy geográfico, se ve como el puente entre el Este y el Oeste, hay mucho debate sobre si es o no europeo, cuando esto ahora mismo no tiene demasiada importancia en un mundo en el cual estuvo a punto de ganar Australia en Eurovisión el año pasado, es decir, hoy en día ha variado mucho el concepto de lo europeo. Y tampoco tiene mucho sentido porque los problemas que tiene hoy una buena parte del mundo no están determinados por la posición geográfica.

Turquía es uno de los mayores inversores en África negra y eso no tiene nada que ver con su lugar geográfico. De hecho, Erdogan ha visitado 32 países africanos de los 53 del continente, y las inversiones han subido. Y esto no tiene nada que ver con la historia, que es otro de los grandes tópicos. El otomanismo, la recuperación del pasado imperial,… este tópico suena mucho pero no es ésa la cuestión. El hecho de que barcos turcos estén faenando en Mauritania no tiene nada que ver con su pasado. ¿Cómo tenemos que ver y abordar a Turquía? Ésa es la cuestión.

En estas jornadas se ha destacado el gran desconocimiento mutuo que existe entre Turquía y España, ¿comparte esta idea? El embajador turco en España se quejaba de que los europeos creen que Turquía es un país árabe, cuando no no es; y de que Europa le de la espalda a la hora de integrarlo en la UE.

Esa es una visión general de la mayor parte de los países del Este. Comenzando por Rusia, siguiendo por Turquía, Polonia e incluso países que están dentro de la Unión Europea. En la parte oriental de Europa hay esa queja de que París, Berlín, Bruselas y Londres nunca se fijan en lo que está pasando en Polonia, en Hungría, el papel de Bulgaria… Siempre se hace valer esta especie de complejo que no necesariamente es cierto. Yo creo que sí se conoce Turquía, que es una potencia turística; hay muchísima gente que va allí y ve.

El embajador ha dicho lo que tenía que decir por su trabajo y su papel, hay que reivindicar el país que representas, hay que venderlo, pero no es muy original ese punto de vista. Yo creo que no hay tanto desconocimiento de Turquía, ni tampoco tenemos que plantear la cuestión turca en los parámetros del conocimiento o el desconocimiento, porque el hecho de que haya mucha gente o poca que conozca el país no es óbice para que tenga negocios de perforación de petróleo en Venezuela. Una cosa es el conocimiento o desconocimiento que pueda haber en el mundo empresarial, el conocimiento o desconocimiento que pueda haber en el mundo diplomático y el conocimiento o desconocimiento que pueda haber en el mundo militar, etcétera, etcétera.

De Turquía se alaba la hospitalidad de sus gentes.

Sí, pero es un país complicado para trabajar. Es una cultura difícil, con una lengua dificilísima, además están en una fase de reestructuración social porque han pasado de ser un Estado oficialmente laico a otro en el cual la religión tiene un componente importante, de corte islamista moderado. En los últimos tiempos el Islam está un poco más arrinconado y ha dejado paso al tema nacional. Tienen unos líos tremendos, entre ellos no se entienden, y cuando te presentas allí corres el riesgo de recibir de todos los lados. Eso es lo que yo me encontré. Es muy difícil moverse. Sólo la gente que se ha establecido allí durante varios años o que se ha casado con turcas o turcos… que sabe cómo moverse y meterse hasta el cuello puede integrarse. Es la anti sociedad americana. En Estados Unidos vas y eres americano, aunque sólo chapurrées inglés y en Turquía hasta que no te metes de lleno en la sociedad no te integras. Y cuando te acogen no te acoge todo el país, sino sólo un sector.

Francisco Veiga: "Turquía es una de las cajas fuertes de los capitales árabes y no puede hundirse con el yihadismo' en PAÍSES
Marina Vicente, presentadora del acto, y Francisco Veiga durante la conferencia ofrecida en Casa Mediterráneo – Fotos: María Gilabert / Revista Casa Mediterráneo

Turquía ha admitido a gran número de refugiados sirios, con un elevado coste para las arcas del Estado. ¿La UE no valora esta actitud del país para ganar puntos de cara a su adhesión a la comunidad europea?

La acogida a los refugiados en Siria ha sido por necesidad. Siria ha quedado destrozado y Turquía ha recibido a unos 3 millones de refugiados. Pero este fenómeno también se ha dado en otros países. A Libia ha llegado un millón de sirios, lo que equivale a más de un tercio de su población total.

Si Turquía no los hubiera acogido, tu fama como país se habría hundido. Además, un trocito de Turquía, en el sureste, es de etnia siria, lo que facilita la instalación. También cuenta el hecho de que Turquía tiene una política de prestigio en el mundo árabe; de hecho el modelo turco era el modelo de Estado adecuado para superar el yihadismo y los radicalismos. Si pretendes hacer una política de prestigio hacia el mundo árabe y tener voz y voto, debes acoger a los refugiados. Además, aunque sea arriesgado decirlo, llegó un momento en el que pensaron que estos refugiados les daban una cierta fuerza con respecto a la Unión Europea.

Pero también con la entrada de los sirios llegaron los problemas, gente que vivía en condiciones deplorables, se les colaron radicales, muchos no se quedaron en los campos de refugiados y se extendieron por toda Turquía, perdiéndoseles el rastro… Era demasiada gente como para que no hubiera problemas. Pero no es un asunto tan difícil de zanjar. Por otro lado, desde que Erdogan apostó en contra de al-Ásad, Turquía no tuvo más remedio que recoger a los refugiados que estaban escapando de su régimen. Si dejas que maten a los refugiados de tus propios aliados… mal asunto.

Turquía está llevando a cabo una política para contener al yihadismo, tanto dentro de sus fronteras como a las puertas de Europa. ¿Esto lo está valorando la Unión Europea para aceptar a Turquía entre sus miembros?

Los temas de seguridad no entran normalmente entre los asuntos de la Union Europea, sino en la OTAN. Por tanto, el hecho de que estén luchando contra el yihadismo o no, no tiene peso. Lo que cuenta para la Unión Europea es su economía, los derechos civiles, la legislación, el empleo… todo eso que hace que un país pueda entrar en la UE y que no se hunda su economía. Por tanto, el tema del yihadismo en todo caso se valora en la OTAN, pero recuerda que Turquía es socio desde el año 1959, fue uno de los primeros, y es lo que ellos hacen valer, con cierta razón y echan en cara a los europeos, a los que les interesó que entraran en la Alianza Atlántica sin importantes que fuera un país musulmán o europeo, y en cambio ahora se le pone trabas para entrar en la UE. Ellos esgrimen: “Si somos europeos para unas cosas también lo somos para otras”, y de esto se quejan amargamente.

Los primeros interesados en que el yihadismo no se les vaya de las manos son ellos mismos, porque entre otras razones, Turquía es una de las cajas fuertes de los capitales árabes, entonces, si los saudíes o los jordanos meten sus reservas en Turquía y el país se convierte en un hervidero de yihadistas… Por otra parte, hubo un momento en el que se les acusó de hacer negocios con el ISIS, con piezas de arte robadas en Siria, petróleo obtenido bajo mano en el país vecino o en Irak,… esto fue motivo de bastante polémica.

Y en tercer lugar recuerda que el tema del yihadismo es muy importante para los rusos. En ese sentido, Turquía juega un papel en relación al yihadismo en general y el yihadismo en Rusia, tan importante o más que el que puede jugar con la Unión Europea. Acuérdate de aquel atentado contra el aeropuerto de Estambul en el verano de 2016, quince días antes del golpe de Estado; los terroristas venían de Asia Central. Empezó a ser un problema más ese yihadismo de Asia Central, de uzbecos, tayikos… integristas, que no árabes. De hecho, los atentados importantes en Turquía los han cometido terroristas procedentes de territorio soviético.

¿Estos atentados han repercutido en el descenso del turismo en Turquía?

La bajada del turismo en Turquía no se debe sólo al terrorismo, sino al hecho de la inestabilidad política: el Golpe de Estado y antes las detenciones les hizo perder muchas posiciones. Otro factor que hizo descender mucho el turismo fueron las tensiones con países como Isarel, que enviaba muchísimos turistas, con el caso de la Flotilla de Gaza. Además, el derribo del avión ruso conllevó una drástica caída del turismo de este país. Isarel y Rusia eran grandes proveedores de turismo a Turquía. Los israelíes iban porque se sentían seguros y era barato; y los rusos porque era barato directamente. Pero, claro, si hay problemas con sus países de origen, ese turismo se desploma.

¿El tema de los derechos humanos afecta al turismo?

Francisco Veiga: "Turquía es una de las cajas fuertes de los capitales árabes y no puede hundirse con el yihadismo' en PAÍSES
Francisco Veiga – Foto: María Gilabert / Revista Casa Mediterráneo

En absoluto. Mira, el ‘Time’ de esta semana tiene en su portada a Putin, Duterte, Trump, Erdogan… lo que se lleva, los tíos duros. Estamos en 2018 y lo que está de moda son los dirigentes que dominan la situación. Tú vas a pasarte unas vacaciones a un país y sabes que es una dictadura o una autocracia en la que detienen a gente, pero bueno tu estás allí disfrutando y no te vas a meter en temas políticos. Digamos que esta percepción está cambiando y para determinados negocios e inversiones, al revés, se empieza a valorar que sea una dictadura o una autocracia. Esto es crudo y descarnado, pero empieza a ser así. La gente escoge un lugar en el que pueda estar segura con su familia. En Turquía la imagen no afecta a que la gente pueda ir más o menos, sino la capacidad de control y seguridad, y el precio; la relación calidad-precio y seguridad. Es lo que siempre se tiene en cuenta en el negocio turístico.

Aún así, hay tipos de turismo que no tienen ningún problema en ir a países muy peligrosos. El turismo ruso es un tipo de turismo suicida, van a cualquier sitio, porque están acostumbrados. Rusia es un país muy duro y aunque haya habido muertos, no les importa, después de los problemas que ha tenido con los chechenos, las bombas que han puesto en el metro de Moscú… no tienen miedo. Después del tsunami que hubo en Indonesia, al día siguiente ya había flotas de turistas. Tras el atentado que hubo en un avión de Egipt Air, al que pusieron una bomba y cayó al mar, procedente de un resort de Egipto en el Mar Rojo, los ingleses sacaron automáticamente a todo el turismo en 24 horas, en aviones especiales, mientras que los rusos se quedaron allí tan tranquilos y tan panchos, y al día siguiente seguían viniendo. Debe haber algo muy sostenido en el tiempo como para que el turismo cese. La cuestión es que no haya un golpe de Estado, que no haya manifestaciones, que no esté el “Procés” en marcha y te caiga un palo de la policía, que no te estén dando el coñazo todo el día con la república catalana en el hotel…

¿Cómo se encuentra la situación del pueblo kurdo?

Es un problema muy complicado, porque una parte de los kurdos vive en Estambul y en Smirna, incluso hay grandes fortunas, mucho dinero. Piensa que casi todos los negocios de kebap en Europa dependen de los kurdos. Lo único que exigen en Turquía para hacer negocios, si eres kurdo o de otra minoría, es que no politices, ni presiones. Con todo y con ello, con la llegada de Erdogan en los primeros años se empezó a abrir la mano, se permitió que los niños fueran bautizados con nombres típicamente kurdos y en algunas zonas se autorizó la enseñanza en kurdo… El problema se complica con el PKK, que es un grupo guerrillero, terrorista, de ideología marxista, un resto de la Guerra Fría; y ahora se complica con el papel de los kurdos en la guerra de Siria y en el Irak pos Sadam Husein. Han aparecido núcleos kurdos independentistas o, de hecho, soberanos y armados que antes estaban integrados en otros Estados y eran ajenos a Turquía.

El problema añadido es que estos grupos gozan del favor de los occidentales. Los americanos han apoyado a los kurdo-sirios. Esto ha supuesto un gran recelo por parte de los turcos. Y luego hay también kurdos en Irán, pero en este sentido Turquía e Irán hacen fuerza en contra de ellos, en general. Es un tema muy fragmentado, y aparte entre ellos no existe una unidad kurda, no existe un solo lenguaje kurdo, no existe una posición política kurda, es una sociedad muy clánica y dividida. Es un problema muy propenso a eternizarse porque no hay una solución posible. Por otra parte, las potencias que podían apoyarlos son conscientes de que los beneficios que iban a obtener de un Estado kurdo independiente quizás los superan los perjuicios que pudieran causar.