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Ignacio Cembrero: “La principal causa de la radicalización es la falta de identidad”

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El veterano periodista Ignacio Cembrero es un buen conocedor de Oriente Próximo y el Magreb, donde fue corresponsal de El País, medio en el que trabajó durante más de treinta años, cubriendo también la información de Bruselas y la política exterior española. Durante una breve etapa también escribió para el diario El Mundo.

Formado en París, en el Instituto de Estudios Políticos y en la Fundación Nacional de Ciencias Políticas, es autor de los libros ‘Vecinos alejados’ (Galaxia Gutenberg, 2006) y ‘La España de Alá’ (La esfera de los libros, 2016). Ha obtenido diversos premios, entre ellos al mejor corresponsal que otorga el Club Internacional de Prensa.

Actualmente, Cembrero colabora con varios medios de comunicación, como El Confidencial, El Diario de Sevilla y la publicación francesa Orient XXI, dedicada al mundo árabe, participa en programas de radio y televisión, y se dedica a la escritura, algo que confiesa que le gusta “aunque en España sea un pésimo negocio”. El periodista participará en un encuentro el próximo viernes 22 de febrero en Casa Mediterráneo en el marco del ciclo ‘Periodistas y el Mediterráneo’.

Ignacio Cembrero: "La principal causa de la radicalización es la falta de identidad" en DESTACADOS PERIODISMO

Tras la reciente visita de Estado de los Reyes de España a Marruecos y pese al discurso oficial que exalta las excelentes relaciones existentes entre ambos países, ¿cuál es la relación personal entre ambos monarcas, dada la estrecha amistad que unió a sus antecesores?

La relación personal es de poco trato y conocimiento. No tiene nada que ver con la relación que mantuvieron sus padres, los reyes Juan Carlos I y Hasán II, este último fallecido en 1999. Creo el Rey emérito tenía un gran don de gentes, especialmente para los países árabes y orientales, y en cambio a Felipe VI le cuesta más estrechar lazos con esas culturas; por lo tanto, no hay esa sintonía que hubo entre sus padres.

Entre los problemas más acuciantes entre España y Marruecos se encuentra la inmigración irregular. ¿Cuál es la magnitud de este fenómeno? ¿Se ha incrementado en los últimos años?

Es un fenómeno que no para de crecer. En 2018 se batió un récord histórico con más de 64.000 inmigrantes irregulares y en lo que va de año también los primeros datos apuntan a un nuevo récord. De esos 64.000, más del 95% parte de Marruecos y además hay un buen porcentaje de marroquíes. De los que llegan por mar, aproximadamente el 22 o el 23% son marroquíes. Es un fenómeno que no para de crecer. España se ha convertido, hoy en día, en la principal puerta de entrada de la inmigración irregular en Europa, superando con mucho el flujo de Libia a Italia y de Turquía a Grecia.

En su libro ‘La España de Alá’ afirma que la comunidad musulmana sigue creciendo tanto en nuestro país como en otras naciones europeas. ¿Este incremento supone una amenaza para España?

No, no creo en absoluto que suponga una amenaza. Es verdad que puede haber focos de radicalización y hay que estar atentos para combatir esos fenómenos, de muchas maneras, entre otras mediante la lucha antiterrorista. España es un país que necesita inmigrantes, por muchas razones, una de ellas, porque tiene una población envejecida que va a envejecer todavía más y, por lo tanto, bienvenida sea la inmigración. Por regla general, la mayoría de musulmanes que está aquí es gente pacífica, algunos ni siquiera son practicantes. Insisto, no plantean ningún problema específico, ni grave. Además, tenemos la ventaja de que, excepto en Cataluña, hay pocos guetos de inmigración musulmana y la población está esparcida por los territorios.

En su libro incluye un mapa elaborado por el Ministerio del Interior que muestra el índice de radicalización por provincias, la mayor parte concentrada en la costa mediterránea, así como en Ceuta y Melilla. ¿Cuál es la causa de la radicalización de las nuevas generaciones y cómo podría evitarse? 

Hay numerosas causas de la radicalización, pero fundamentalmente hay una y es un deseo de resolver un problema de identidad. Ellos no se sienten del país de donde son originarios sus padres, tampoco se sienten del todo españoles, se les mira de forma rara… Van con hiyab​ o cuando llega el Ramadán no acuden a la cantina en el instituto o la universidad. No se sienten ni de aquí ni de allí y tratan de tener una identidad. Para ello, algunos de ellos abrazan, y ése es el problema, versiones radicales y erróneas de su religión. De ahí surgen los fenómenos de radicalización. No es el único factor, hay otros, pero yo diría que ése es el más importante.

Ignacio Cembrero: "La principal causa de la radicalización es la falta de identidad" en DESTACADOS PERIODISMO

Pese a las esperanzas que generaron las primaveras árabes, ¿se han producido avances en algunos países o más bien ha habido retrocesos?

Yo diría que solamente un país arroja un balance realmente positivo, que es Túnez, donde se ha consolidado una cierta democracia, aunque inestable, pero es verdad que hay libertad de expresión, las libertades fundamentales están, a grandes rasgos, garantizadas y el país tiene una constitución democrática. En el resto, en mayor o en menor medida ha habido fracasos, fracasos estrepitosos y sangrientos como en el caso de Egipto y todavía mucho más en el caso de Siria, y también fracasos menos clamorosos como en Marruecos. Son países que no han podido avanzar hacia la democratización, a la que también aspiran muchos musulmanes, y que se han quedado sumidos en largas y dolorosas guerras civiles.

En algunos de estos países se ha producido una marcha atrás en los derechos de las mujeres. ¿A qué cree que se debe?

No estoy del todo de acuerdo. No creo que haya habido mucha marcha atrás. Los avances son escasos y lentos, eso sí que lo creo, pero aunque nos pueda parecer que dan pasos muy pequeños, la situación de la mujer tiende, no obstante, a ir mejorando poco a poco, aunque está todavía muy lejos de la situación en Europa. Desde luego, el país que lleva la delantera es Túnez.

No soy pesimista en relación a la situación de la mujer en el mundo árabe y especialmente en nuestros vecinos del Magreb. Hoy en día, en muchas facultades de las universidades la mayoría de los estudiantes, como también ocurre en España, son mujeres, y creo que esas mujeres con un alto nivel educativo acabarán teniendo un traslado en la vida pública y las instituciones. Evidentemente, eso va a llevar un tiempo, pero el hecho de que haya muchas mujeres que estén en la enseñanza universitaria es altamente positivo y tendrá consecuencias efectivas.

Pero en países como Marruecos y Argelia ha aumentado el uso del velo en las mujeres…

El hecho de llevar o dejar de llevar velo no tiene mucho que ver con el estatus de la mujer. Lo más importante son los derechos que ésta tiene. Por ejemplo, en Marruecos desde que se aprobó el Código de la Familia (Mudawwana) en 2004, evidentemente la mujer ha ganado derechos, aunque sin lugar a dudas sean insuficientes. Bien es verdad que el conjunto de la sociedad está cada vez más impregnada de religiosidad y hace 30 años no había muchas mujeres en las universidades, no iban con el pañuelo en la cabeza, y sí llevaban manga y falda cortas. Hoy en día eso es poco corriente en Marruecos y en Argelia, pero eso no significa una pérdida de derechos, sino simplemente que la sociedad, por una serie de razones, se ha hecho más religiosa y puritana. Repito, las mujeres tienen más derechos que hace 30 años y van ganándolos, a pesar de que sea a un ritmo muy lento.

En uno de sus reportajes informa de una noticia digna de una novela: el intento de huída de la Princesa Latifa al-Maktoum, una de las hijas del emir de Dubái, con la ayuda de un ex espía francés, que finalmente fracasó al ser detenida por las autoridades de la India y devuelta a su país. ¿Por qué este tipo de países campa a sus anchas pese a los casos de vulneración de Derechos Humanos, ante el silencio de la comunidad internacional?

Porque en Occidente tenemos una doble vara de medir y España es uno de esos países. Cuando se violan los derechos humanos en países de América Latina, como es el caso de Venezuela, nos enfadamos, levantamos la voz y señalamos a sus dirigentes. Pero esta reacción es bien distinta cuando sucede en el mundo árabe. Cuando el General Al Sisi en Egipto da un golpe de Estado que acaba con la democracia, aunque ésta fuera imperfecta, aquí y en Occidente aplaudimos y el Ministro de Exteriores inmediatamente va a El Cairo a celebrar que se haya restablecido el orden.

Ésa es la doble vara de medir de Occidente. Para los norteamericanos e incluso para los asiáticos, bienvenida sea la democracia, pero no para los musulmanes. En el fondo hay un convencimiento de que el Islam y las sociedades musulmanas son incompatibles con la democracia, cosa que no es cierta. Y buen ejemplo de ello es Túnez, e incluso yo me atrevería a añadir al Líbano. El Líbano no es un país del todo musulmán, es pluriconfesional, donde los musulmanes chiítas son mayoritarios y en buena medida está impregnado de la cultura cristiana.

Se trata de un país muy peculiar en el mundo árabe, está formado por muchas comunidades religiosas, que ha sufrido largas guerras civiles, pero que hoy en día vive en paz mediante acuerdos que siguen funcionando, fundamentalmente entre chiítas y cristianos. Y la clase política libanesa ha tenido la inteligencia de que el país no se viera arrastrado por la larga guerra que ha asolado a su vecina Siria.

La derrota del ISIS en Siria ¿supone el fin del Estado Islámico, tal como proclama Donald Trump?

El Estado Islámico está prácticamente acabado, queda algún pequeño reducto. Pero ya no son los terroristas del Estado Islámico los que controlan buena parte del país, sino un régimen dictatorial, totalitario, terrible, el de Bashar Háfez al-Ásad, que ha causado cientos de miles de muertos y que está basado en la opresión de una minoría, que es la alauí, sobre una mayoría de musulmanes y una minoría de cristianos. Es un régimen de discriminación religiosa, en favor de la minoría alauí, a la que se considera musulmana, aunque algunos lo ponen en duda.

Encuentro con el periodista Ignacio Cembrero
Ciclo ‘Periodistas y el Mediterráneo’
Fecha y hora: Viernes 22 de febrero, a las 19:30 h.
Lugar: Casa Mediterráneo (antigua Estación de Benalúa).
Modera: Sonia Marco.
Entrada libre hasta completar el aforo de la sala. Al finalizar la charla habrá un vino de honor. Parking gratuito hasta la finalización del evento.