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Juan Fernández Elorriaga: “Las guerras entre hermanos o entre primos carnales dejan más rencor”

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Juan Fernández Elorriaga - Foto: María Gilabert / Revista Casa Mediterráneo

El veterano corresponsal de la Agencia EFE en los Balcanes Juan Fernández Elorriaga es un testigo de excepción de los hechos acontecidos en la Guerra de la antigua Yugoslavia, entre 1990 y 2001, aunque también de la situación prebélica que vivía zona en los tiempos de Tito y de la realidad tras la contienda hasta nuestros días.

Ya jubilado, aunque con su hogar en Belgrado, Fernández Elorriaga estuvo ayer, 18 de abril, en Casa Mediterráneo con el fin de ofrecer su visión sobre la última guerra vivida en Europa y la situación que actualmente atraviesa la zona. Su charla, enmarcada en el ciclo ‘Periodistas y el Mediterráneo’, que cuenta con la colaboración de la Asociación de la Prensa de Alicante, estuvo moderada por Rafa Torres y Sonia Marco.

¿Cómo se encuentra la zona tras vivir el drama de la guerra? ¿Se han recompuesto las infraestructuras? ¿Y el ánimo de la gente?

No pongas esa cara de triste, que son unos golfos, que están encantados…

Je, je, je… Pues elimino la tristeza.

Las guerras se han acabado. Como en todas las guerras, la gente recoge los escombros, rehace las casas, pinta las paredes… Están empezando a estar contentos. Se odian en muchos casos. Los alemanes y los franceses no podían verse durante entre 20 y 30 años después de la guerra.

No hace tanto de la Guerra de los Balcanes, como para que se hayan perdonado.

Lo que pasa es que las guerras entre hermanos o entre primos carnales dejan más rencor. Para ti y para mí, los serbios y los croatas son prácticamente lo mismo. El idioma sigue siendo el mismo, a pesar de la ingeniería lingüística que se aplica para separarlos, puesta en práctica entre Noruega y Suecia a principios del siglo pasado. Noruega y Suecia se separaron entre copas de champagne y algún rencor, claro, muy a principios del siglo XX. Pero ahora, más de 100 años después, si un noruego y un sueco se encuentran en un aeropuerto de Tokio a las 3 de la mañana, aburridos, cogen un libro en cualquiera de los dos idiomas y lo leen sin ninguna dificultad.

El croata y el serbio siguen entendiéndose perfectamente, para acariciarse o para insultarse. Y cuando se juntan en un bar o en un autobús, muy a menudo echan la culpa de lo que les pasó a los políticos. Luego, cuando se bajan del autobús o se terminan la copa en el bar echan la culpa a los serbios o a los croatas, según sean ellos. Hay una gran amenaza ahora: que estalle algo en Kosovo. Parece que no va a pasar, pero está la cosa muy rescaldada entre los serbios y los albaneses.

Los serbios no reconocen la independencia de Kosovo, apuntalada con un bombardeo por la OTAN. Hace poco hubo una refriega, cuando los albaneses penetraron en el norte de Kosovo, porque supuestamente un político serbio había entrado sin permiso. Los serbios dicen que ese territorio sigue siendo Serbia; los albaneses sostienen que hay unos 100 países que ya reconocen su independencia… Ya sabes, lo que siempre pasa.

Juan Fernández Elorriaga: "Las guerras entre hermanos o entre primos carnales dejan más rencor" en PERIODISMO
Rafa Torres, Juan Fernández Elorriaga y Sonia Marco en la charla celebrada en Casa Mediterráneo – Foto: María Gilabert

Usted que ha vivido en la región de los Balcanes durante mucho tiempo, desde antes de 1990 hasta la actualidad, ¿cómo se encendió la mecha de la Guerra de la ex Yugoslavia?

Llegué a la zona en la época de Tito (político y militar yugoslavo, jefe de Estado de Yugoslavia desde el final de la Segunda Guerra Mundial, principal arquitecto de la segunda Yugoslavia hasta 1991), en los años 60. Entonces era un país normal, pobre y relativamente feliz. Luego empezaron a dispararse los nacionalismos y acabaron muy mal. La gente añora la estabilidad de los tiempos de Tito. Yugoslavia tiene ahora el PIB industrial más bajo que en 1990. Los bloqueos internacionales han oxidado y dañado mucho la capacidad industrial. Un bloqueo masivo es peor que un bombardeo.

¿Qué fue lo que prendió la llama de la guerra? ¿Había un clima prebélico?

Tras la muerte de Tito, las seis repúblicas yugoslavas quisieron separarse (Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Montenegro, Macedonia y Serbia). Serbia contemplaba en el preámbulo de su Constitución que estas repúblicas tenían derecho a la secesión. Según esta realidad, los croatas tenían derecho a la secesión, pero los serbios dijeron entonces que las zonas serbias de Croacia también tendrían derecho a separarse. Los croatas desencadenaron la “Operación Tormenta”, una operación militarmente muy bien hecha, que Croacia conmemora todos los años con orgullo y Serbia con bastantes lágrimas.

¡Qué terribles son las guerras religiosas capitaneadas por ateos! Los yugoslavos pasan mucho del componente religioso como causa de la guerra. El Islam europeo de Bosnia no es fanático. En cuanto a tu pregunta sobre si había entonces un clima prebélico: lo que había eran diferencias por las nacionalidades, se sucedían los chistes y las críticas contra la otra etnia, pero pocos preveían lo que luego ocurrió, que acabó con todo rastro de felicidad.

La palabra “yugoslavo” procede de “yu”, que significa sur, y “eslavo” equivale a lo mismo, es decir, “eslavo del sur”. Si funcionan Serbia y Croacia la cosa está salvada en los Balcanes. Los croatas tienen muchos complejos; ellos dicen que pertenecen a la Europa Sudoccidental, no se reconocen como balcánicos. Es la primera vez que tienen un Estado, mientras que los serbios lo tuvieron a finales del siglo XIX. Entre los serbios hay una mezcla infecta entre orgullo y sentimiento de inferioridad por ser balcánicos, por todo lo que ello conlleva.

¿Se ha hecho justicia hacia los responsables de la guerra? ¿O todavía queda por cerrar ese capítulo?

Claro, eso nos lo han vendido, centrándolo en los criminales de la guerra. Pero es algo mucho más matizado. La gente no piensa en los líderes violentos que tuvieron respectivamente. El serbio tozudo piensa en el criminal croata innato y éste piensa que el serbio también es un criminal en su ADN. Pero cada vez menos.

Te puedo contar el mecanismo que yo he vivido en sobremesas de islas croatas con desconocidos, esas amistades que se hacen frente al mar y a la sombra de una copa después de cenar. A la primera copa: “¡Ah, Belgrado es una ciudad que me gusta mucho!” -suelta el croata- “tengo que volver a ir”. Viene otra copa: “Fue una pena lo de la guerra”. Viene una tercera: “Fueron los políticos los que nos enfrentaron”. Y eso ocurre mucho: echarle la culpa a los políticos.

¿Y no tuvieron la culpa los políticos?

Claro, pero los políticos no seguidos por la población poco habrían hecho. Pese a que la mayoría de la población ahora piensa que la culpa la tuvieron los políticos, también hay sectores turbo serbios y turbo croatas, que van más allá en el odio.

Nunca había oído esa expresión.

Es mía, fusilada de un periodista americano que había en Belgrado.

¿Cómo se encuentra el proceso de adhesión de Serbia a la UE?

Serbia tiene el techo de adhesión a la UE en 2015. La UE no quiere ni a tiros que se importen los conflictos, como en el caso de los turcos. No querrían que se importase el conflicto turco-kurdo a Europa, ni otras cuestiones relacionadas con las diferencias culturales con Turquía.

¿En algún momento pasó miedo durante la guerra?

Miedo he pasado mucho. No estaba frecuentemente en primera línea, sino a 100 kilómetros de ella. Cuando ocurrieron los bombardeos de la OTAN, cinco días después te acostumbras, son bastante quirúrgicos, aunque hubo un millar de muertos.