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Chencho Arias inaugura el I Festival de Guitarra del Mediterráneo con un recital poético

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Un recital de poesía y guitarra supuso el arranque, el pasado 10 de septiembre, del I Festival Internacional de Guitarra del Mediterráneo, organizado por Casa Mediterráneo y el Ayuntamiento de Orihuela. El polifacético diplomático y escritor Inocencio Arias fue el encargado de recitar en el Rincón Hernandiano de Orihuela una serie de poemas del insigne poeta oriolano Miguel Hernández, así como de otros autores clásicos, algunos de ellos poco conocidos pero magníficos, acompañado por el sonido envolvente de la guitarra de Juan Carlos López Segura. Arias compartió escenario con la joven escritora Victoria Ash, autora de los poemarios “Besos de nadie” (Espasa) y “La culpa es de las musas” (Lapsus Calami), quien recitó poemas propios.

Inocencio Arias, vinculado a la literatura como ávido lector y autor, ha publicado “Confesiones de un diplomático” (2006), junto a Eva Celada “La trastienda de la diplomacia: De Eva Perón a Barack Obama, 25 encuentros que cambiaron nuestra historia” (2010), “Los presidentes y la democracia: Me acosté con Suárez y me levanté con Zapatero” (2012) y “Yo siempre creí que los diplomáticos eran unos mamones” (2016), entre otros títulos. Momentos antes de participar en el recital, Arias concedió una entrevista a la Revista Casa Mediterráneo.

Para este acto inaugural del I Festival de Guitarra del Mediterráneo, ¿qué poemas ha seleccionado?

He escogido tres poemas de Miguel Hernández: el capicúa, ‘Fuera menos penado si no fuera’, ‘Me tiraste un limón, y tan amargo’ y, por último, ‘Te me mueres de casta y de sencilla’.

Participa junto a la joven poetisa Victoria Ash, acompañados de Juan Carlos Lopez Segura a la guitarra. ¿Qué nos depara el acto?

Victoria Ash es más relevante que yo, porque ella va a leer sus poemas. Además, tiene una juventud que la hace más entusiasta y más sincera recitando poesía. Además, al ser textos propios, uno los vive más.

Otros de los poemas que he escogido son muy clásicos, desde ‘Volverán las oscuras golondrinas’ de Bécquer, hasta alguno de Sor Juana Inés de la Cruz, una poetisa mexicano-española que me interesa mucho -una figura interesantísima, por cierto, de la que he vuelto a leer su biografía hace poco-, de Alberti, de Lorca… Y algunos menos conocidos como Agustín de Foxá, un diplomático muy excéntrico y ocurrente que está olvidado porque era franquista, en caso contrario no sería así, porque era una persona polifacética, enormemente ocurrente, autor de teatro -escribió una obra muy bonita, titulada ‘Baile en Capitanía’- y una novela espléndida, ‘Madrid, de Corte a checa’, que como cuenta las cosas “no bonitas” que ocurrían en el Madrid republicano de la Guerra, estaba claramente proscrito. Pero escribió una poesía que se llama ‘Las seis mujeres en el mirado’, realmente bella.

También voy a leer a un poeta cubano, que está al otro extremo del péndulo ideológico, Jorge Guillén, que vino a la Guerra Civil española a luchar del lado republicano, luego fue un encendido partidario de Fidel Castro. Un magnífico escritor, al que creo que en Cuba le llaman “El gran poeta nacional”. Otros más jóvenes, como Luis Alberto de Cuenca, Premio Nacional de Poesía, que está imbuido en un programa de cine en Es Radio, muy buen poeta; el granadino Carvajal; Alberti…

Chencho Arias inaugura el I Festival de Guitarra del Mediterráneo con un recital poético en MÚSICA
Victoria Ash e Inocencio Arias, acompañados por Juan Carlos López Segura en el recital ofrecido en Orihuela – © María Gilabert / Revista Casa Mediterráneo

¿Qué supone para usted recitar en un lugar tan simbólico como el Rincón Hernandiano, junto a la casa familiar de Miguel Hernández?

Para mí Orihuela tiene un significado especial porque pasé siete años de mi vida allí, además, en un periodo en el que uno se forma. Y se da la coincidencia, cosa que no sabíamos en aquel momento, de que la casa que pega al muro de mi colegio (Santo Domingo) era la de Miguel Hernández. Los curas hablaban poco de él. Pero mienten los que dicen que para los sacerdotes Miguel era un proscrito del que no se podía hablar. Eso no es así.  Cuando descubres a Miguel Hernández te das cuenta de lo profundo y humano que era. Escribió también teatro, cosa que desconocía.

¿Qué le parece la iniciativa de organizar esta primera edición del Festival Internacional de Guitarra del Mediterráneo en Orihuela?

No voy mucho a Orihuela, aunque me gustaría ir más. Estuve hace un año presentando mi último libro (‘Yo siempre creí que los diplomáticos eran unos mamones’, Plaza y Janés). Imagino que el festival habría surgido de la inquietud del alcalde (Emilio Bascuñana) y del joven Hergueta (director de Casa Mediterráneo), que con tres perras hace cuatro. A él le afecta menos que a otros esta miseria cultural que hay en España, ya que es muy buen administrador y organizador. Orihuela tiene poso cultural, un nivel económico importante, es sede del Obispado, alberga al famoso Colegio de Santo Domingo, donde también estudiaron mi padre y mi tío…

¿Qué tal acogida está recibiendo su último libro, sus memorias, que no ha querido denominar como tales, sino a las que ha dotado de un título llamativo?

Creo que está a punto de agotarse su última edición, está en su última boqueada. Los libros se mueren muy pronto. Las novelas Best Seller tardan más en agotarse, pero un libro de ensayo acaba pronto, y eso que el mío está durando más de lo normal. Estoy dándole las últimas plazas. El jueves estuve en La Coruña, las próximas presentaciones me llevarán a Cáceres y a Barcelona. Los libros tienen un handicap: la gente menor de 30 años no los compra.

La apreciación mía es un poco rotunda y precipitada, pero lo que es cierto es que la gente joven no asiste a ningún acto cultural, a no ser que se trate de eventos escénicos, una obra de teatro o una actuación musical de un grupo conocido. A una charla de cualquier tipo no acude. El otro día estuve en La Coruña -con mucha suerte porque me presentaba Paco Vázquez, antiguo alcalde socialista que es un tipo muy querido en la ciudad-, había en la sala doscientas treinta y tantas personas e hice lo mismo que en Granada y en otros sitios: pregunté al público cuántas personas había menores de 35 años. En Granada propuse que a éstos les regalaría un libro; allí había 112 personas en la sala de un colegio mayor y se levantaron tres, que además no estaban alojados allí, lo cual ya es paradójico. No diría yo que en mi época, uno iba a una sala de 112 personas y había 80 jóvenes, no, no, no… pero al menos iban 15. En La Coruña había solo un menor de 35 años. Incluso si fuera a ofrecer una conferencia que se titulara “Cómo puede Ronaldo hacer el amor dos veces al día y meter tres goles en un partido”, no habría ningún joven.

Otra cosa que ocurre hoy es que, a parte de que los jóvenes no compran libros, salen demasiadas obras de cualquier tema, novela romántica, policiaca, de aventuras, ensayo, memorias, poesía… Hay un repunte en la compra de libros de poesía, siempre en ediciones ridículas. Todos nos creemos importantes para escribir memorias. A mí me tuvo que rogar la editorial para que las escribiera, y tras tres o cuatro meses forcejeando, en los que les ofrecía otros temas, al fin accedí bajo la condición de que no pusiera “memorias”, sino un título mucho más llamativo, evitando su connotación pedante.

¿Tiene algún otro libro entre manos?

Tengo una oferta de la editorial. Un libro que no sea una novela, un género para el que no estoy dotado -sólo podría escribir una mediocre-, pero si no estoy muy convencido de que el tema sobre el que divague vaya a vender, me retraigo. Le he propuesto a la editorial un libro sobre Hollywood, donde he vivido cuatro años, pero me responde que el cine no vende.

El programa completo del Festival puede consultarse en la web de Casa Mediterráneo