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Fernando Morán: “Los intereses económicos son un ámbito más de las excelentes relaciones entre España y Argelia”

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Fernando Morán Calvo-Sotelo, Embajador de España en Argelia - © María Gilabert / Revista Casa Mediterráneo

Fernando Morán Calvo-Sotelo, Embajador de España en Argelia desde el pasado 28 de septiembre de 2018, ha participado en un encuentro con empresarios en Alicante organizado por Casa Mediterráneo el pasado 18 de diciembre con el fin de estrechar lazos económicos entre el país magrebí y la provincia, a quienes unen fuertes vínculos históricos y culturales.

Licenciado en Derecho, Fernando Morán ingresó en la carrera diplomática en 1981. Ha ocupado la segunda jefatura en las embajadas en Kuwait, Santo Domingo, Rabat, Tel Aviv y Berna. Ha sido cónsul general en Nador y embajador en la República Democrática del Congo, Senegal y Costa de Marfil. En el Ministerio de Asuntos Exteriores ha sido, entre otros puestos, director del gabinete del Secretario de Estado para la Cooperación Internacional y para Iberoamérica, embajador en misión especial para los organismos internacionales africanos y delegado especial para el Campo de Gibraltar.

¿En qué ha consistido el encuentro que le ha traído a Alicante?

Me ha invitado el director de Casa Mediterráneo para realizar una serie de actividades, la más relevante un encuentro con alrededor de 25 empresarios en el que hice una presentación sobre las posibilidades que ofrece Argelia, su situación política y económica, el estado de nuestras relaciones bilaterales y respondí a las preguntas que me plantearon.

Alicante tiene una especial relación con Argelia. ¿A qué se debe?

Ambos tienen una gran vinculación económica, pero sobre todo histórica y cultural. Alicante está más cerca de Orán que de Madrid. Históricamente ha habido una relación muy importante. Por ejemplo, en la Embajada actualmente estamos trabajando en un proyecto sobre el exilio republicano en Argelia después de la guerra civil española. El último barco que salió de España partió precisamente de Alicante y tuvo como destino Orán.

Tenemos previsto celebrar un seminario sobre el exilio español en Argelia, que sobre todo se concretó en Orán, el año próximo, cuando se conmemora el 80 aniversario de su inicio. Hubo personalidades republicanas españolas muy relevantes que se refugiaron en Argelia, como La Pasionaria que antes de irse a la Unión Soviética pasó un tiempo en Orán, donde estuvo la sede de la UGT bastantes años, Max Aub fue recluido en un campo de concentración cercano a esta localidad…

La relación es muy estrecha. Cuando voy a Orán todo el mundo me habla de Alicante, ciudades a las que separa sólo media hora de avión. Muchísimos argelinos tienen propiedades en esta provincia.

¿Cuál es la relación comercial entre España y Argelia?

En 2017, el volumen de intercambios ascendió aproximadamente a 7.400 millones de euros. España es el tercer comprador de Argelia y su quinto proveedor. Tenemos una balanza comercial deficitaria, compramos a Argelia más de lo que le vendemos. En cuanto a la presencia económica en el país, alrededor de 500 empresas españolas están establecidas allí, desde grandes corporaciones como Repsol, Cepsa, Gas Natural o Indra hasta pequeñas y medianas empresas.

¿Cuáles son los sectores prioritarios para España?

Infraestructuras, construcción y energía, que constituye uno de los sectores más importantes. De hecho, el 50% del gas que consume España procede de Argelia. Hay dos gasoductos que unen directamente a ambos países: uno que va desde Orán hasta Almería y otro que cruza Marruecos y entra por el Estrecho de Gibraltar. También le compramos una cantidad importante de petróleo. Respecto a las infraestructuras, dentro de poco se va a inaugurar la nueva terminal del aeropuerto de Argel, cuya ingeniería y sistemas los ha desarrollado Indra. El proyecto global ha superado los 2.000 millones de dólares.

Aparte de los intereses económicos, ¿qué otros ámbitos unen a España y Argelia?

Somos un socio estratégico. Las relaciones económicas son un ámbito más de las excelentes relaciones existentes a todos los niveles.

¿Cuál es el estado de las relaciones diplomáticas entre ambos países?

Son muy buenas. Hemos celebrado siete reuniones de alto nivel. Es el país con el que más encuentros de este tipo hemos tenido. La última se celebró en abril de este año (2018), con Mariano Rajoy aún como Presidente del Gobierno, a quien acompañaron siete ministros.

¿La huella de la guerra civil argelina (1991-2002) todavía persiste en la sociedad?

Efectivamente. Se calcula que hubo entre 200.000 y 220.000 muertos. Recientemente, en concreto el pasado 8 de diciembre, se beatificó en Orán a 19 religiosos que fueron asesinados durante esos años, entre ellos dos monjas españolas. La gente tiene muy presente lo que ocurrió en esos años tremendos, en los que se produjeron atentados diarios.

¿Ha habido un proceso de reconciliación en la sociedad?

El Gobierno argelino dictó una Ley de Reconciliación que en la práctica significó la reintegración de los islamistas -todos aquellos que no tuvieran delitos de sangre- en la vida política y social del país. Hay dos partidos islamistas moderados en el Parlamento, uno de ellos con la coalición que gobierna, que apoya a Bouteflika, y el otro en la oposición. En las conversaciones con la gente es evidente que están muy vacunados contra lo que significaron esos diez años. Lo tienen todavía muy vivo, no fue hace tanto tiempo.

¿Qué papel ocupa la mujer en Argelia?

La mujer está muy presente en la vida política y social del país. Hay cuatro ministras en el Gobierno, lo que supone un porcentaje muy alto en comparación a otros países de la zona. Muchas mujeres ocupan puestos medios e intermedios en la administración y por cuestiones generacionales van a seguir progresando. De hecho, la Embajadora de Argelia en España es una mujer. Y hay mujeres muy notables. El otro día conocí a la Presidenta de la Media Luna Roja argelina, una mujer que encabezó las manifestaciones en contra de los islamistas y que, pese a estar amenazada de muerte, sigue ahí. Y las organizaciones feministas empiezan a adquirir importancia.

¿Por qué no triunfaron allí las Primaveras Árabes?

Hay analistas que interpretan que no hubo ese movimiento de rebeldía porque estaban muy escarmentados por la guerra. El terrorismo en Argelia estuvo presente hasta hace muy poco tiempo. De hecho queda algún reducto en el país, aunque está muy controlado y restringido, tanto geográfica como cuantitativamente.

¿Se percibe interés en Argelia hacia la cultura española?

Hay muchísimo interés. Tenemos dos institutos Cervantes, uno en Orán y otro en Argel. Tienen muchos alumnos, los actos culturales se llenan. Hubo dos conciertos de habaneras hace dos semanas, en la Catedral y en el Teatro del Ministerio de Cultura, con gran afluencia de público. Los departamentos de español son muy importantes; de hecho, hace diez días estuve en Orán en la ceremonia de conmemoración de su 50 aniversario. Hay bastantes investigadores. Como ejemplo de hispanista destacada, la actual directora del Museo de Antigüedades de Argel es una joven catedrática de español formada en Argel y España.

La Universidad de Salamanca celebró un acto por su 800 aniversario en Argel, con presencia de todos los rectores de las universidades. La semana pasada en Argelia se organizaron actos con motivo del bicentenario del Museo del Prado, con la participación del subdirector de la pinacoteca y una restauradora. Los actos culturales son continuos.