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Javier Hergueta sostiene que el Comercio Internacional es una oportunidad de oro para España

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Javier Hergueta, director de Casa Mediterráneo, durante la conferencia ofrecida en la Universidad de Alicante - Foto: María Gilabert / Revista Casa Mediterráneo
El director de Casa Mediterráneo, el diplomático Javier Hergueta, ofreció la conferencia “Prácticas comerciales en el Mediterráneo” dirigida a los alumnos del Master de Comercio Internacional del Instituto de Economía Internacional de la UA el pasado 25 de abril en la Universidad de Alicante.

En su exposición, eminentemente práctica, Hergueta -con amplia experiencia en este ámbito tras ostentar el cargo de Embajador en embajadas como la de Yemen o República Democrática del Congo- destacó la gran oportunidad que supone el comercio internacional para la economía española, dado el altísimo nivel productivo, la calidad y los precios competitivos que ofrece España, tanto para el consumo doméstico como para el consumo externo.

El director de la institución diplomática indicó, no obstante, que aunque las circunstancias actuales de la economía española, tras una salida fulgurante de la crisis gracias fundamentalmente a las exportaciones, soplan de forma favorable hacia el comercio exterior, lo cierto es que de momento, el país aún no ha sabido gestionar esta excelente oportunidad que se le presenta.

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“En España no tenemos espíritu comercial. Nos limitamos a ser fabricantes y productores, muy potentes por cierto, pero no somos buenos comerciales”, señaló. La pequeña y mediana empresa se han conformado hasta el momento con vender sus productos dentro del propio país, con excelente relación calidad/precio, unas características que deberían aprovecharse de cara al exterior, ya que nos hacen muy atractivos en los mercados extranjeros.

A estas carencias hay que añadir el hecho de que los empresarios españoles carecen, en términos generales, de los conocimientos necesarios sobre las reglas que rigen el comercio internacional y que otros países siguen a rajatabla, con notable éxito. Entre las claves que deberían asumirse se encuentran la fidelización de los clientes, el seguimiento continuo del proceso de compra hasta que éstos reciben los productos adquiridos o el dominio de la lengua inglesa.

Otra debilidad de las prácticas comerciales españolas radica en que las empresas no adaptan sus productos a los gustos locales (no los tunean), lo que limita considerablemente que éstos triunfen en otros países. El director de Casa Mediterráneo puso como ejemplo el caso del jamón serrano. Mientras España se limita a producir ejemplares del mismo tipo, pese a que éstos sean variados y exquisitos, no están adaptados al paladar de otros países y de ahí que el producto no esté presente de forma masiva en todo el mundo. Sin embargo, los italianos han desarrollado un tipo de jamón, en Parma, que ha buscado adaptarse al gusto de otras culturas y pese a que su sabor ni se acerca a la excelencia del español está triunfando en el extranjero.

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Javier Hergueta en plena conferencia sobre comercio internacional a los alumnos del Master de la UA – Foto: María Gilabert / Revista Casa Mediterráneo

Otro ejemplo apabullante es la industria del chocolate. En la localidad alicantina de Villajoyosa había 28 fábricas dedicadas a este producto, que han ido cerrando progresivamente, y la mayoría de las que permanecen sigue haciendo el chocolate como en los años 40, sin pulirlo, sin aportarle nuevos sabores, más sofisticados, y sin ofrecerle diseño a su presentación. Frente a esta situación, en el lado contrario se encuentra Chocolates Valor, que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, creando nuevos y diversos tipos de chocolate, incluso con stevia, cuidando al detalle su marca y envoltorio.

A todo esto hay que añadir -precisó Hergueta- la mala imagen que España tiene sobre sí misma y que proyecta al exterior, pese a la excelencia de sus productos y servicios, de modo que los tópicos se convierten en un enemigo para despertar la confianza extranjera. El diplomático expuso varios ejemplos: en Castellón hay una empresa que ha creado la única patente en Europa de un tipo de plásticos hidrosolubles, biodegradables e inocuos (Plásticos Hidrosolubles S.L.) que podría paliar el gravísimo problema que suponen los plásticos para el Medio Ambiente; una empresa que está exportando a países muy avanzados, pero que apenas es conocida en España y podría ser mucho más popular en el resto del mundo.

Otro ejemplo de innovación, esta vez enormemente exitosa a nivel mundial, es el caso de Zara, cuyo éxito radica en que ha creado un sistema integrado de fabricación, siguiendo el Big Data. De forma inmediata, las tiendas registran los gustos de los clientes cuando éstos adquieren una prenda; esa información se utiliza para seguir fabricando aquello que más se demanda, creando tendencias; y además carecen de gastos de almacenamiento, porque sus productos no dejan de circular.

Pese a todas estas carencias, Hergueta destacó que España tiene un potencial impresionante en el ámbito de las exportaciones. “En diez años hemos doblado el volumen de nuestras exportaciones. Desde la irrupción de la crisis se han generado cerca de 300.000 millones de euros”, explicó. Esto se debe a que al cerrarse el mercado local, por la drástica disminución del poder adquisitivo de los españoles, los empresarios no tuvieron más remedio que mirar hacia el exterior, obteniendo así un crecimiento espectacular.

De modo que un “simple acto de voluntad” ha demostrado la enorme capacidad de los productos españoles para tener éxito fuera de nuestras fronteras. Ante este panorama, el director de Casa Mediterráneo concluyó que sólo “hace falta dotar de más dinamismo a las exportaciones, ser aventureros y lanzarse, aprendiendo las normas del mercado y aplicándolas”. “El esfuerzo que hay que hacer es mínimo” y la recompensa máxima.