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Ahlam Besharat: “Resulta muy complicado encontrarte a ti misma como escritora y a la vez tratar de dejar de lado los temas que siempre planean en torno al pueblo palestino”

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Ahlam Besharat - © María Gilabert / Revista Casa Mediterráneo
La escritora palestina Ahlam Besharat, especialmente conocida por sus novelas dirigidas al público infantil y juvenil, que le han valido diversos reconocimientos y la traducción al inglés de algunas de sus obras, se encuentra estos días en Alicante participando en la Residencia de Escritoras del Mediterráneo que organiza Casa Mediterráneo.

Besharat es una escritora que no se amedrenta ante el conservadurismo de su sociedad sino que, muy al contrario, aborda temas tabúes como la religión, la política o el sexo, de una forma apropiada a las edades de sus lectores, pero sin ánimo de aconsejar ni de suavizar la realidad de un mundo complejo al que tarde o temprano tendrán que enfrentarse. La autora pretende además que sus obras, que escribe libre de ataduras, ofrezcan una imagen más acorde con la realidad cotidiana del pueblo palestino, demasiado distorsionada por los medios de comunicación y los intereses políticos.

Besharat es autora de relatos breves, novelas infantiles y juveniles y poesía. Algunos de sus títulos más destacados son: ‘The boy searches for his name’ (BADIL, Bethlehem, 2008), ‘Trees for missing people’ (Tamer Inst. for Community Educatio, Ramallah, 2013), ‘Code name: Butterfly’ (Neen Tree Press, Reino Unido, 2015) o  ‘Maryam, Lady of  the Astrolabe’ libro ilustrado (Dar al-raqamia, Ramallah, 2019).

¿Cree que la literatura puede ayudar a que las sociedades occidentales conozcan mejor la realidad del pueblo palestino?

Ahlam Besharat: "Resulta muy complicado encontrarte a ti misma como escritora y a la vez tratar de dejar de lado los temas que siempre planean en torno al pueblo palestino" en LITERATURA
Ahlam Besharat

Eso es exactamente lo que yo intento hacer: una fotografía literaria sobre cómo la gente vive en esta complicada situación, que tanto los periodistas como los políticos tratan de reflejar a su manera a través de los medios de comunicación. En mis novelas retrato asuntos de la vida cotidiana, tenemos momentos de felicidad y no nos gusta la muerte. Los niños y los jóvenes tienen sus propias preocupaciones e intento ofrecerles lo que quieren. Su respuesta es también la mía.

Crecí en un pequeño pueblo, Tammoun, cerca de Jericó y del Mar Muerto, y con 12 años tenía los mismos desvelos que los niños de ahora. Mi abuelo y mi padre se interesaban por los temas políticos, pero en casa también se hablaba de otros asuntos: cómo la gente trataba de sobrevivir en este mundo y de construir su propia vida. Todo el tiempo trato de encontrar la manera de mostrar precisamente esto, es el tema principal de mis obras.

Aunque la situación de los palestinos es muy compleja, ya que hemos fracasado día tras día en nuestras aspiraciones, en nuestros sueños de una tierra y un hogar, todo este asunto resulta muy complicado tanto para mí como para otros escritores porque tenemos otros desafíos. En el pasado el sueño estaba muy claro y ahora debido a todos los cambios mundiales todo es diferente. Ahora escribimos acerca de lo que queríamos en el pasado, y todavía ansiamos, pero que de alguna manera hemos perdido. También intento no ser ese tipo de escritora que dice a sus lectores jóvenes lo que tienen que hacer. Porque, ¿quién soy yo para dar consejos? Soy una escritora que trata de conseguir un equilibrio entre ser una artista y escribir sobre este tema tan complicado que es la cuestión palestina, nuestros sueños y nuestra tierra.

He leído en una entrevista que le resulta más complicado publicar libros para niños que para jóvenes. ¿Cuál es la razón?

Escribir para niños es muy complicado en el mundo árabe, en algunos casos por razones tradicionales, no es fácil hablar sobre ciertos tabúes, y para mí es un desafío. Al mismo tiempo, escribir para lectores menores de 12 años implica que un escritor, un ilustrador y un editor se sienten juntos a una misma mesa para obtener un resultado de calidad. Además, intento escribir de una manera sencilla sin perder mi alma, lo que no resulta fácil.

Tienes que estar muy despierto, pero sin perder tu alma de escritora. Como autora palestina resulta muy complicado encontrarte a ti misma como escritora y a la vez tratar de dejar de lado los temas que siempre planean en torno al pueblo palestino. Prefiero olvidarme de todo y dedicarme a escribir sin condicionantes.

¿Cuáles son los tabúes que afectan a la sociedad palestina y que resulta tan polémico plasmar en los libros infantiles?

Los temas tabúes son los relacionados con Dios, la política y el sexo. La sociedad espera que cuando escribas para lectores menores de 12 años lo hagas de una manera tradicional, como una profesora, una madre, un padre… dándoles consejos para que no abran los ojos a ciertos asuntos porque los consideran muy pequeños. ¿Por qué? Y todo el tiempo me tratan como a una escritora que se salta las líneas rojas.

La novela que escribí en 2009 titulada ‘Code name: Butterfly’ se convirtió en un libro de lectura en las escuelas, pero un día llamaron al colegio en el que yo trabajada como profesora y requisaron todos los ejemplares. La razón: Porque esta novela, a modo de diario, hablaba de cuestiones cotidianas de la protagonista, y entre ellas aludía al cuerpo, aunque de una manera muy sutil. Como escritora lucho contra este tipo de restricciones y pienso seguir haciéndolo.

Cuando era muy pequeña escribí sobre mi relación con Dios. Enseguida me preguntaron con extrañeza por qué trataba a Dios como si fuera mi amigo, y era porque yo lo sentía así, no como los demás querían que lo percibiera, con miedo ante lo que pudiera hacerme si no hacía las cosas bien. Yo veía a Dios a mi lado, más cercano que muchas personas de mi alrededor, de manera que lo consideraba mi amigo.

Tengo muchos amigos jóvenes que con frecuencia me dan las gracias por mis libros y me dicen que les ha ayudado en momentos de dificultades, al sentirse identificados con los personajes de las historias, lo que les ha hecho no sentirse solos.

¿Alguna de sus obras ha sido traducidas al español?

Cualquier escritor quiere que le traduzcan a otros idiomas, no por la fama, sino para que alguien le escuche, es lo que todos los humanos buscamos. Cuando escribo mis poemas o novelas necesito que alguien los lea, no trato de dirigirme a un público de lectores limitado, ni pienso en mi propio país, eso es lo que me proporciona libertad a la hora de escribir.

Ahlam Besharat: "Resulta muy complicado encontrarte a ti misma como escritora y a la vez tratar de dejar de lado los temas que siempre planean en torno al pueblo palestino" en LITERATURA
Ahlam Besharat en Casa Mediterráneo – © María Gilabert / Revista Casa Mediterráneo

Durante el poco tiempo que lleva en España, ¿qué opinión le merece este país? ¿Ha detectado similitudes con su cultura?

Los árabes tuvieron una gran presencia en el pasado en España, de modo que todo el tiempo estoy intentando descubrir esas raíces. Ésa es la idea que todas las personas árabes tenemos cuando llegamos por primera vez a España. Cuando oímos hablar de este país rememoramos Al Andalus. Por ejemplo, cuando veo estas palmeras en Alicante recuerdo al líder Abed Al Dakhel, que trajo estos árboles desde Siria y me recuerdan a él.

Me encantan los árboles. Creo que puedes entender a la gente a través de la tierra y de lo que brota de ella. Tenemos muchos olivos en Palestina, el paisaje es parecido, aunque allí mucho más seco, y compartimos el Mar Mediterráneo.