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Lejla Kalamujić: “Cuando la guerra de los Balcanes comenzó una parte de mi vida se acabó”

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Lejla Kalamujić - © María Gilabert / Revista Casa Mediterráneo

El estallido de la guerra de la antigua Yugoslavia sorprendió con tan solo 10 años a Lejla Kalamujić en su ciudad natal, Sarajevo. Su identidad siempre había sido yugoslava, pero el conflicto y sus implicaciones étnicas le hicieron descubrir que su familia era mixta, mitad serbia y mitad musulmana. Fue así como ella misma se convirtió en un dramático ejemplo de las múltiples fracturas que ocasionó la guerra de los Balcanes.

Éste es uno de los temas que inexorablemente gravitan en su producción literaria. Graduada en Filosofía y Sociología, Kalamujić es actualmente una reconocida autora que escribe prosa, ensayo y artículos de opinión en revistas y publicaciones digitales de Bosnia-Herzegovina y varios países de la ex Yugoslavia. Los asuntos centrales de sus trabajos son la sexualidad, la locura y la muerte y se basan en sus propias experiencias personales, el contexto social de la región y la influencia de numerosos escritores.

En 2008 publicó su primera colección de relatos, “The anatomy of a smile”, galardonada con el Premio Naklada Zoro, y en 2015 su segundo compendio, “Call me Esteban”, se hizo con el Edo Budisa Award y fue nominado al Premio de Literatura Europeo, convirtiéndola en un referente en la escena literaria de su país. También es autora de obras teatrales.

Durante el mes de diciembre Lejla Kalamujić se encuentra en Alicante junto a la montenegrina Kristina Cetkovic participando en la Residencia de Escritoras del Mediterráneo que organiza Casa Mediterráneo. En este marco, la Librería 80 Mundos acogió el pasado 5 de diciembre un encuentro con las autoras, una oportunidad única para que la sociedad alicantina conociera de primera mano la situación de la región tras una guerra que los españoles vivieron en directo a través de los telediarios y las graves secuelas económicas, sociales y personales que todavía perviven.

Cuando estalló la guerra de Bosnia usted era muy joven, ¿cómo recuerda aquellos años del cerco a Sarajevo? 

Tenía diez años. Mi familia era mixta: por parte de mi padre, musulmana, y por parte de mi madre, serbia. Por supuesto, en esa época todos éramos yugoslavos. Pero la guerra estalló y todo cambió. Al principio estaba en Sarajevo, pero después me marché con mis abuelos maternos a Serbia, donde permanecí durante dos años. Volví a Sarajevo en 1994, donde viví el conflicto durante un año y medio. Evité los tiempos más horribles de la guerra, que acontecieron en 1993.

En la sociedad bosnia convivían diversas etnias e incluso muchas familias eran mixtas. ¿Cómo vivió una población acostumbrada a la convivencia pacífica un conflicto con tintes étnicos?

Yo misma soy un ejemplo de ese tipo de familias mixtas. Antes era totalmente normal. A principios de los 90 nadie hablaba de identidades étnicas. Incluso yo desconocía que una parte de mi familia era serbia y la otra musulmana. Simplemente, éramos yugoslavos. Pero en pocos años la situación cambió completamente y afectó a todo el mundo. Muchas familias se rompieron a causa de la guerra. La mía también, porque una parte se quedó en Sarajevo y la otra se marchó a Serbia.

Cuando la guerra comenzó una parte de mi vida se acabó. Y tras el conflicto, ya nunca más volvimos a estar juntos, al vivir en ciudades distintas. Para mucha gente la guerra fue trágica, porque había muchas familias de este tipo. En los últimos años la gente ha empezado a recordar los tiempos previos al conflicto y todo lo que se ha perdido con la ruptura de Yugoslavia. Muchos sienten nostalgia de la época yugoslava.

Lejla Kalamujić: "Cuando la guerra de los Balcanes comenzó una parte de mi vida se acabó" en LITERATURA
Lejla Kalamujić

Tras la guerra, ¿la convivencia étnica existente antes del conflicto se ha podido restablecer?

No como antes de la guerra. Yo, que nací en los años 80, cuando viajo a Serbia o a Croacia no me siento extraña, porque los recuerdo como países yugoslavos. Sin embargo, los niños nacidos en los años 90 y posteriormente tienen una fotografía totalmente diferente, porque carecen de recuerdos de esos tiempos previos y están en cierto modo perdidos, quizás por la situación social. Todavía hay mucha gente sumida en la pobreza y, de alguna manera, herida por las políticas nacionalistas.

¿El tema de la guerra aparece en sus historias?

Sí, para mí la ruptura de Yugoslavia supuso también la ruptura de mi familia. De ahí que algunas de mis historias se centren en este tema.

¿Cuál es la situación de la comunidad LGTB en su país? ¿La sociedad la acepta? ¿La legislación reconoce sus derechos?

Todo está en proceso. La situación es quizás un poco mejor que hace una década. Cuando yo tenía 20 años nadie hablaba de las personas LGTB. Ahora tenemos unas pocas y pequeñas organizaciones no gubernamentales que luchan por sus derechos, pero todavía estamos lejos de la normalización. Carecemos de reconocimiento, se nos niega por ejemplo el derecho al matrimonio y a ser parejas de hecho.

Incluso todavía no tenemos Día del Orgullo. Bosnia y Macedonia son los únicos países de la antigua Yugoslavia privados de esta celebración. Éste va a ser el primer año en el que vamos a intentar organizarlo en Saravejo, aunque no va a resultar fácil. Tras el establecimiento de las fronteras hay muchos grupos radicales conectados a religiones y dogmas que no lo aprueban, pero el problema no es su oposición, sino su violencia. No obstante, algunas cosas están en proceso de cambio, aunque llevará su tiempo.

Por miedo a represalias, pocas personas se atreverán a reconocer su homosexualidad…

Sí, definitivamente. Probablemente en Saravejo sólo una docena de nosotros somos abiertamente gays. La gente todavía lo oculta por miedo y porque la sociedad ejerce una gran presión. Es un poco más fácil desde el punto de vista cultural. Desde mis comienzos, en mis primeros libros, dejé completamente claro que era gay, lo expresé abiertamente. Nunca he experimentado violencia contra mí, pero conozco otros casos en los que sí la ha habido, y algunas personas no quieren tener contacto conmigo debido a mi condición. Pero al mismo tiempo, hay mucha gente que me apoya.

Las enfermedades mentales son un tema recurrente en su obra literaria, ¿es una de las muchas consecuencias de la guerra?

Mi primer libro (la colección de relatos “The anatomy of a smile”) se desarrolla en un psiquiátrico y estoy escribiendo una nueva historia sobre mi propia experiencia personal en un hospital mental. Es casi divertido porque tras la guerra hubo muchos casos de desórdenes mentales, pero todavía es un tema tabú en la sociedad. Si en algún momento alguien sufre una enfermedad mental, deja de ser persona para siempre. Hay un gran estigma sobre este asunto, aunque mucha gente lo sufre. No sólo los soldados o los hombres, también las mujeres, los niños… Después de la guerra, la gente sigue teniendo problemas existenciales, pero no quiere hablar de ello. Les avergüenza.

En su segundo libro “Call me Esteban” hace alusión a la película de Pedro Almodóvar “Todo sobre mi madre”. ¿Qué tienen en común?

Cuando en alguna ocasión me han preguntado por qué escogí el título “Call me Esteban”, he respondido que si hubiera optado por uno más específico habría sido “Todo sobre mi madre”, pero ya había una película con ese nombre, en la que Esteban es uno de sus personajes. Todas las historias del libro están conectadas con mi madre, que murió cuando yo tenía dos años. En “Call me Esteban”, como Almodóvar hizo en su película, yo muero y la madre sobrevive, aunque en mi vida real fue al revés y en mi historia cambio los papeles.

Algunos de sus relatos se han traducido a otras lenguas. ¿Se ha planteado traducirlos al español?

Me encantaría, pero no es fácil. Resulta muy complicado encontrar un editor que quiera traducir tus libros en un país donde nadie te conoce. A veces ocurre al contrario, alguien oye hablar sobre ti y se interesa por tus historias. Mi obra completa se ha traducido al macedonio, esloveno, inglés y polaco.

¿Es la primera vez que visita España? ¿Cuáles son sus primeras impresiones sobre el país?

Sí, es la primera vez que estoy en España. Con frecuencia participo en residencias de escritoras en diversos países porque es la única manera de vivir de la literatura. En Sarajevo, si quieres dedicarte sólo a la escritura tienes que escoger entre tener otro trabajo y escribir en tu tiempo libre o de esta manera, a través de becas y residencias, viajando todo el tiempo, que es lo que hago yo de momento.

En cada lugar que visito hay algo específico. Aquí lo primero que me ha llamado la atención es el tiempo. Hace tan solo unos días Sarajevo ha sido la ciudad más nublada de Europa, hacía mucho frío y apenas se podía respirar debido a la polución. Acabo de publicar una foto de aquí en Facebook, pero no voy a subir más porque la gente se va a enfadar conmigo (risas). Tan sólo llevo unos días y he observado que la gente es más tranquila y el estilo de vida es diferente.

Además de prosa y ensayo ha escrito teatro.

He escrito dos obras. La primera era similar al libro “Call me Esteban” y la titulé “Canibal or how I killed my family”, que es una comparación entre la muerte de mi país y de mi familia. De algún modo perdí mi país, al no querer pertenecer a ninguno de los bandos. La segunda obra la llamé “Arms full of clouds” porque trata sobre la polución y la niebla en Sarajevo. Por definición la niebla son las nubes próximas a la tierra y quise jugar con estas ideas.