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Marta Robles: “El género negro sirve para radiografiar a la propia sociedad”

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Marta Robles - © Carolina Roca
Quizás la faceta más conocida de Marta Robles sea la periodística, con la que lleva ejerciendo treinta años en todo tipo de medios. Pero la polifacética comunicadora atesora también una sólida trayectoria literaria avalada por siete libros de no ficción, seis novelas de diversos géneros y dos libros de relatos.

Entre sus obras de no ficción se encuentran la biografía de Pedro J. Ramírez, “El mundo en mis manos” (1991), y los ensayos “Usted primero” (2015) sobre buenas maneras escrito junto a Carmen Posadas o “Haz lo que temas” (2016) acerca de las inseguridades. En el terreno de la novela ha publicado, entre otros, “Las once caras de María Lisboa” (2001), “Diario de una cuarentona embarazada” (2008) y “Luisa y los espejos” (2013) -que le valió el Premio Fernando de Lara.

En el género negro debutó con “A menos de cinco centímetros” (2017) -finalista del Premio Silverio Cañada de Novela Negra de Gijón-, en el que da vida al carismático detective Tony Roures, protagonista también de su último libro “La mala suerte” (Espasa, 2018), con el que se encuentra inmersa en plena gira de presentación por España.

Alicante no podía ser menos y Marta Robles estará el jueves 18 de octubre en Casa Mediterráneo donde hablará de literatura dentro del ciclo “Escritoras y el Mediterráneo”. El encuentro, moderado por la editora Marina Vicente, tendrá lugar a las 19:30 h. en la antigua Estación de Benalúa.

Su último libro, ‘La mala suerte’, retoma el género negro en el que debutó con ‘A menos de cinco centímetros’. En esta ocasión, aborda temas de calado como las desapariciones de personas en España, los malos tratos, el origen turbio de muchas de las grandes fortunas, las relaciones entre el poder y el dinero… ¿Este género permite mejor que otros adentrarse en la crítica social?

Sin duda, por eso este género me ha llamado la atención durante toda mi vida, porque te ayuda a poder señalar con el dedo algunos asuntos de la sociedad. De alguna manera, el género negro ha servido para radiografiar a la propia sociedad y en este caso, como tú dices, hay muchos asuntos que son fundamentales y exigen una revisión. Aunque el principal de todos ellos, el leitmotiv de la novela es una revisión y una reflexión sobre la maternidad y la paternidad, sobre qué estamos dispuestos a hacer para conseguir ser madres y padres y sobre si son actos de generosidad o de egoísmo.

El detective Roures, que ha perdido la fe en la humanidad, cree que las personas deciden tener hijos para perpetuarse, como acto de puro egoísmo, y luego les sobreviene, irremediablemente, la generosidad. ¿Qué opina usted al respecto?

Marta Robles: "El género negro sirve para radiografiar a la propia sociedad" en LITERATURA En realidad, lo que yo creo es que cada persona es un mundo y se enfrenta a la maternidad y a la paternidad de una determinada manera, pero lo que sí es cierto es que a lo largo de la historia de la humanidad el anhelo de tener hijos no ha sido sólo un deseo de amor, sino de anexionar reinos, de obtener mano de obra barata, de no afrontar la vejez solos, de dejar huella en el mundo… de tantas y tantas cosas.

Muchas veces el deseo de ser padres tiene que ver con el interés que se tiene por los propios hijos. No obstante, para ser un buen padre o una buena madre es obligatorio hacer un ejercicio de generosidad. Ahora, no todos los padres ni todas las madres son buenos.

En esta novela ha conseguido construir unos personajes llenos de realismo y profundidad, al mostrarlos no sólo desde su propio punto de vista, sino también desde los ojos de los demás. ¿Somos como creemos ser o como los demás nos perciben?

Creo que somos un cóctel de las distintas miradas de las personas y de lo que nosotros pensamos que somos. En definitiva, lo que pasa en la vida real es lo que hago con mis personajes en la novela. Somos objeto de la mirada de las personas con las que convivimos y cada una tiene una percepción de cómo somos, dependiendo de la relación que tenga con nosotros. He querido que ese juego literario se estableciera en la novela porque es una manera de aportarle más credibilidad a los propios personajes y de crear un vínculo de complicidad con el propio lector.

La trama policiaca es el epicentro de su nuevo proyecto, una serie que repasará los crímenes más mediáticos acontecidos en Estados Unidos, que emitirá la cadena DKISS a partir del próximo 21 de octubre. ¿Qué se encontrarán los espectadores? 

En el programa de DKISS se va a mostrar precisamente eso, los casos más impactantes de la historia criminal de Estados Unidos, reflejados en unos documentales hechos con una altísima calidad y analizados al detalle. Yo los presentaré, realizando una presentación más en profundidad de lo que se hace habitualmente en este tipo de programas. Creo que es un género que despierta mucho interés y, sobre todo, al estar presentado con esa calidad va a llamar mucho la atención.

Pero te diré que no es lo único de género negro que estoy haciendo, además de mi novela. El día 29 de octubre, además, sale en la Editorial Alrevés una colección que se llama ‘Sin ficción’, que voy a dirigir. Es una idea que tuve, fíjate lo que son las casualidades de la vida, hace más de un año. Le propuse a Gregori Dolz, el editor de Alrevés que profesionales de este país escribieran sobre casos reales españoles y a partir de ahí pusimos en marcha ‘Sin ficción’, que va a inaugurar Alfonso Egea con un caso sobre Rosa Peral, la guardia urbana de Barcelona, que acaba de ser publicado y se presentará el mismo día 29, coincidiendo con la presentación de la colección. En ella también estarán Marlaska, Luis Rendueles… nombres muy poderosos del mundo de los sucesos, que contarán en unos libros sin una coma de ficción casos reales hasta el último detalle, pero españoles. En estos momentos, estoy en el género negro por todas partes.

En su ensayo ‘Diario de una cuarentona embarazada’ trata un fenómeno muy común en nuestros días, la maternidad tardía. ¿La sociedad sigue sin ponérselo fácil a las mujeres para tener hijos? 

Creo que cada vez se lo pone más fácil, pero debo decirte que no es un ensayo, aunque mucha gente pensó que lo era, sino una novela que recogía con un punto de humor ciertas cuestiones del embarazo de una mujer cuarentona, que entonces eran un puro tópico, porque este libro lo publiqué hace ya diez años, cuando nadie contaba la verdad sobre la gestación ni sobre las madres. Hace cuatro o cinco años sí se ha empezado a decir. Pero en aquel momento todavía no se había abierto la puerta a poder reconocer cuestiones sobre la maternidad que no son precisamente las más agradables del mundo y parecía que las mujeres teníamos que loar como si fuera obligatorio.

Yo creo que ahora mismo las mujeres tienen los hijos cuando les da la gana, muchas veces el problema es que esperan mucho tiempo por distintas circunstancias; la primera de ellas porque hay mucha precariedad laboral y económica, porque conseguir un puesto de trabajo y luego frenar la carrera es un poco disparatado y luego, al margen de eso, la vida se ha alargado mucho y las chicas en edad de procrear se ven demasiado jóvenes. Lo cierto es que esto conlleva algunos problemas como las dificultades para tener hijos y la necesidad de recurrir a diversas técnicas, lo que remite a la génesis de mi libro: todo lo que tiene que ver con la maternidad tiene mucho negocio alrededor. Tanto la maternidad biológica, por inseminación artificial, por fecundación in vitro, subrogada o la adopción cuestan mucho dinero. Luego también está la responsabilidad de cada uno, porque cuando te planteas tener un hijo lo lógico es traerlo en las mejores condiciones para poder ofrecerle una vida digna.

En ‘Usted primero’, escrito a cuatro manos con su amiga Carmen Posadas, trata el tema de las buenas maneras, sobre todo las no regladas y ocultas en la sociedad. En estos tiempos que corren, en los que el insulto prevalece sobre la dialéctica en la arena política y la buena educación no abunda precisamente en la sociedad, ¿este libro es más necesario que nunca?

Marta Robles: "El género negro sirve para radiografiar a la propia sociedad" en LITERATURA Cuando escribimos el libro Carmen y yo, simple dije que quería que lo llevaran al Congreso, les vendría muy bien a los políticos en general. Las normas y las reglas existen entre los seres humanos para paliar los defectos que tenemos. Es decir, si todos fuéramos perfectos, no necesitaríamos tener reglas que contuviesen nuestras imperfecciones y seríamos capaces de relacionarnos con los otros sin equivocarnos. Por eso es obligatorio que haya normas y reglas que nos contengan. Y hay algunos que necesitan más contención que otros.

En todo caso, por lo que considero fundamental que este libro debería llevarse al Congreso es por la frase de la que nació, del ‘Debrett’s’, que es la Biblia de las buenas maneras británica y recoge muchas acepciones de elegancia. Mi marido me hizo fijarme en una especialmente, del Cardenal Newman, que dice que la elegancia es no hacer daño a los demás. Y partir de ahí, Carmen -que también es una gran lectora del ‘Debrett’s’, como lo han sido montones de escritores a lo largo de su historia- y yo decidimos poner nuestro granito de arena, contribuir a que la vida fuera más fácil y más amable entre las personas. Y para eso están las normas, las pautadas y las no escritas.

Ahora falta que las lean quienes más las necesitan.

Ahora falta que las lean y que empiecen a pensar que es importante guardar las formas en determinadas circunstancias. Pero también es fundamental conocer las normas para saber cuándo te las tienes que saltar o puedes hacerlo sin que ello te suponga un problema. Ahora mismo, con la imposición de lo políticamente correcto, que ni en el lenguaje coloquial se permiten ciertas palabras, yo siempre digo que es más importante cómo se dicen las cosas, elegir bien el tono, la manera, el espacio y el tiempo que las cosas propiamente dichas. Nuestra capacidad de sentido común es lo suficientemente sabia como para indicarnos el camino correcto.

Su debut en el mundo literario fue, nada menos, con una biografía sobre Pedro J. Ramírez. ¿Cómo surgió este proyecto? ¿Qué fue lo que más le impresionó del fundador de El Mundo?

Este proyecto surge a raíz de otro similar que se hizo en Estados Unidos, que trajo a España Laura Freixas, una obra en primera persona contada a través de la voz de un periodista. Este libro surgió de una forma disparatada. Cuando a Pedro J. Ramírez lo echaron de Diario 16 yo estaba empezando en Telemadrid y en el programa en la radio ‘Caliente y frío’, donde lo entrevisté. Cuando terminé la entrevista me dijo: “siendo Pedro J. Ramírez, si no hay un Diario 16 habrá un Diario 17”.

Resulta que ese día, Alfonso Rojo y él, según me contó luego, habían conseguido la primera suma de financiación para El Mundo. Entonces, él pensó que yo tenía información privilegiada y cuando le preguntaron quién quería que escribiera su biografía dijo: “Marta Robles”. Me lo propusieron y me quedé estupefacta. Pero como yo siempre había querido ser escritora, desde niña, y me parecía que la mejor manera de empezar en la literatura era a través de mi quehacer diario como periodista, pues me lancé a la piscina. Estuve un año y medio pegada a Pedro J., grabándole una hora y media al día, creo que hice unas 500 entrevistas y así nació ese libro que creo que todavía tiene su interés.

Tiene tras de sí un intenso y extenso recorrido periodístico (le confieso que su biografía me ha producido vértigo), en el que ha tocado todos los medios: prensa escrita, radio, televisión… ¿Qué experiencias profesionales le han marcado más? ¿El periodismo le ha dado las herramientas para convertirse en escritora?

No. Empiezo por el final. Yo siempre quise ser escritora antes que periodista. Y creo que no necesariamente todos los periodistas sean escritores, ni que todos los escritores puedan ser periodistas. El periodismo no consiste en hacer una columna, es mucho más exigente y tiene esa voluntad de cambiar el mundo que si la pierdes, también pierdes parte de la esencia de la profesión. Me metí en periodismo empujada por mi primer novio que me decía que comunicaba muy bien. Entonces, se me metió el veneno del periodismo en las venas y ya nunca más salió.

En cuanto a la primera pregunta, me marcó mucho mi primer libro, porque supuso estar al lado de un periodista y ver los entresijos de un periódico por dentro. Me marcó enormemente mi etapa en La SER, donde fui enormemente feliz, rodeada de gente intelectualmente extraordinaria que me ayudó a descubrir muchísimas cosas. En realidad, en cada sitio en el que estoy me divierto, me lo paso bien y, ya sea pequeño, mediano o grande el proyecto, le encuentro su aquél.

Para mí, un hecho extraordinario fue cuando gané el Premio Fernando Lara de Novela con ‘Luisa y los espejos’. Y este momento de Rouras consolidado y mi segunda novela negra, un género en el que siempre he querido escribir, me tiene especialmente satisfecha.

También ha recibido el premio ‘Mujeres que ganan con la edad’. ¿Qué le supuso este reconocimiento en una sociedad que rinde culto a la belleza y la eterna juventud?

Tuve una sensación extraña. Por un lado, pensé “qué bien, me dan un premio a las mujeres que ganan con la edad”, porque ya estoy en la cincuentena. Pero, por otro, tampoco soy muy representativa de las mujeres de mi edad, quizás en lo aspiracional. Quiero decir, tengo una genética que me hace no tener que preocuparme por las dietas. Habría que reflexionar sobre ello.

Ciclo Escritoras y el Mediterráneo
Encuentro con la periodista y escritora Marta Robles

Jueves 18 de octubre, 19:30 h.
Casa Mediterráneo (Plaza del Arquitecto Miguel López, s/n)
Tras la charla se servirá un vino de honor
Aparcamiento gratuito hasta la conclusión del evento.