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Tahar Ben Jelloun: “Los artistas tenemos una responsabilidad, no pretendemos que se quiera a los árabes, sino que se les respete”

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Tahar Ben Jelloun en Casa Mediterráneo - © María Gilabert / Revista Casa Mediterráneo

El reputado escritor marroquí Tahar Ben Jelloun (Fez, 1944) participa en el VI Encuentro con Países del Mediterráneo que, del 20 al 24 de mayo, Casa Mediterráneo dedica a Marruecos. El autor protagonizará un encuentro literario el miércoles 22 de mayo a las 19:30 h. en la sede de la institución diplomática, donde expondrá sus impresiones acerca del panorama literario de Marruecos y charlará sobre su trayectoria con los asistentes.

Ganador del Premio Goncourt en 1987, Tahar Ben Jelloun inició sus estudios de Filosofía en la Universidad Mohamed V de Rabat, que abandonó al ser considerado sospechoso de organizar manifestaciones estudiantiles, lo que le conllevó varios meses de encarcelamiento. Más tarde ejerció como profesor, escritor y colaborador en medios de comunicación de difusión internacional.

El autor cultiva la poesía, la novela y el teatro. Su novela ‘La noche sagrada’ recibió uno de los premios más importantes de la literatura francesa, el Goncourt en 1987. Una década después, en 1997 Ben Jalloun comenzó a escribir libros pedagógicos, con obras con enorme alcance internacional, como ‘El racismo explicado a mi hija’ o ‘El Islam explicado a nuestros hijos’, que intentan ofrecer una imagen del mundo árabe más acorde con la realidad, despojada de los prejuicios que prevalecen en el imaginario occidental.

Usted inició sus estudios de Filosofía en la Universidad Mohamed V de Rabat, pero los abandonó al ser acusado de ser sospechoso de organizar manifestaciones estudiantiles, lo que le supuso diecinueve meses de encarcelamiento. Esto sucedió durante los “años de plomo” bajo el reinado de Hassan II. ¿Con el actual monarca Mohamed VI ha habido un cambio sustancial en la situación de las libertades en Marruecos?

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Tahar Ben Jelloun en Casa Mediterráneo – © María Gilabert / Revista Casa Mediterráneo

Cincuenta años después de estos sucesos lo conté en un ensayo (titulado ‘El castigo’) que envié al monarca, quien me mandó una carta personal dándome las gracias porque habla de la historia de Marruecos. Mohamed VI es un hombre que ha roto con el sistema de su padre, ha hecho todo lo contrario a su progenitor, ha liberado al país. Ha indemnizado a todas las personas víctimas de la represión por parte de su padre y ha querido darle la vuelta a esa página, para que Marruecos no sea visto como un país represor.

Su trayectoria literaria abarca la poesía, la novela y el teatro. En concreto, su novela ‘La noche sagrada’ fue galardonada con el Premio Goncourt en 1987, lo que a su vez le permitió formar parte de la Academia con el mismo nombre. ¿Qué supuso este reconocimiento para su carrera literaria y a título personal?

En Francia ese galardón es como un Premio Nobel nacional, con un impacto enorme sobre el público. El Premio Goncourt es muy respetado y deseado por todos los escritores, que sueñan con obtenerlo alguna vez. Es mundialmente renombrado y se traduce a 48 lenguas, lo que cambia mucho la carrera de un escritor. Pero yo no he cambiado, sigo siendo el mismo: un escritor que aprende a escribir.

Su literatura también tiene una importante vertiente pedagógica, especialmente a raíz de su célebre libro ‘El racismo explicado a mi hija’

Eso no es literatura, sino mi lado ciudadano. Desde el momento en el que he tenido hijos han cambiado muchas cosas en mi vida; como padre responsable que se ocupa de sus niños he escrito cuatro libros: uno sobre racismo, otro sobre el Islam, otro sobre el terrorismo y ahora trabajo en uno sobre filosofía.

La filosofía es una asignatura que en los últimos años en España ha ido diluyéndose en la enseñanza obligatoria. Se deja de lado un tipo de conocimientos que enseña a tener espíritu crítico. Para usted, ¿cual es la principal virtud de la filosofía?

La filosofía siempre ha suscitado las sospechas y nunca ha agradado a las fuerzas políticas. Lo que enseña a los niños es a dudar, a hacerse preguntas, lo que no gusta a los regímenes políticos; de hecho, en 1971 esta asignatura se eliminó en Marruecos.

Los estereotipos en el mundo occidental hacia el mundo árabe se han visto profundizados en los últimos tiempos, sobre todo a raíz de los atentados del 11-S y los ataques yihadistas perpetrados en Europa y en países árabes. ¿Libros como los que usted escribe, de carácter pedagógico, para niños también pueden ser de utilidad para los adultos con el fin de que esa imagen cambie?

Por supuesto, estos libros deberían ser leídos por los padres. La imagen del mundo árabe y musulmán no es pacífica y sufrimos por esta percepción, porque desgraciadamente ha sido tocada por el terrorismo. Hay una asimilación entre Islam, árabe y terrorista. Y también existe un trabajo de comunicación que ofrece una imagen uniformizada y estereotipada, por ejemplo, de los palestinos, como si todos fueran terroristas. Los artistas tenemos una responsabilidad: no pretendemos que quieran a los árabes o a los musulmanes, sino que los respeten. No hace falta amor, sino respeto.

La literatura, al igual que otras disciplinas culturales y artísticas, puede servir para tender puentes de conocimiento mutuo. ¿Cree que la sociedad española conoce a la sociedad marroquí, dada la gran cantidad de turistas que viaja al país vecino?

El viaje y el encuentro son algo positivo. Si no os vais a ver la cultura de los otros no la conoceréis jamás. No se puede tener un conocimiento real solamente a través de los libros. Es preciso caminar por las calles. En España hay un contencioso desde la Inquisición y permanece en la mentalidad de mucha gente. Hay muchos prejuicios y es difícil romper esas barreras. Pienso que cuando los españoles se decidan a descubrir el arte y la literatura marroquíes y de otros países árabes será un paso adelante que derribará prejuicios, una labor que corresponde, entre otros, a instituciones como Casa Mediterráneo.